El líder de Ciudadanos presentó su libro "Juntos podemos" en Madrid

El espontáneo que metió en un apuro a Albert Rivera con la ayuda de Ana Rosa Quintana

La presentadora estrella de Telecinco actuó de madrina ante un público entusiasmado y "preguntón".

El espontáneo que metió en un apuro a Albert Rivera con la ayuda de Ana Rosa Quintana
Albert Rivera y Ana Rosa Quintana. PD

Fue un flechazo literario. Hace diez meses Ana Rosa Semprún, de Espasa, vio una entrevista de Albert Rivera en La Sexta Noche y se propuso llevárselo a su huerto editorial.

Y mal no le ha ido la apuesta, porque el mismo día en que Juntos podemos salió a la venta se agotó la primera edición.

Como subraya A.I. Martín en ‘El Semanal Digital’, ya lo habrían querido para sí para José Luis Rodríguez Zapatero o Pedro Solbes, que en los últimos meses han experimentado en carne propia las hieles del mercado literario, que rara vez es generoso con los libros de políticos.

Rivera estuvo este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para presentar Juntos podemos, con Ana Rosa Quintana como madrina y un público joven y no tan joven entregado a la causa de este catalán de 34 años que en la campaña de las autonómicas de 2006 presentó sus credenciales para ser presidente de la Generalitat… totalmente desnudo.

«Espero que dentro de 20 años te puedas poner en pelotas otra vez porque no tienes pasado ni nada que ocultar», le dijo la presentadora entre risas, mientras él se peleaba con un micrófono que no dejó de dar guerra en todo el acto.

  Escuchaban en las primeras filas compañeros de batalla de Rivera, periodistas y amigos. Por supuesto el tridente de Ciudadanos para las europeas, formado por Javier Nart, Juan Carlos Girauta y la abogada Carolina Punset; el editor Alfonso de Salas; la escritora Marta Rivera de la Cruz; los periodistas Antonio Pérez Henares, Carmelo Encinas, Albert Castillón, César Cabo y Anna Grau; el compositor Sabino Méndez (de Loquillo); el futbolista Albert Luque y el divulgador científico Eduard Punset, que llegó más de 40 minutos tarde pero fue recibido como el agua en mayo.

Le preguntó Ana Rosa al líder del Ciudadanos por qué si todos los políticos cuando llegan al poder «se creen la madre de Tarzán» nos tenemos que creer que él no lo hará, que no se «enrocará«.

«Me puede pasar, pero no os estaría traicionando sólo a vosotros sino a mí mismo».

Una que no perdió ni cuando le preguntó por la famosa charla de dos horas con el Príncipe que mantuvo en Zarzuela. Detalles no dio, pero no tuvo inconveniente en reconocer que aunque cree que Don Felipe es una persona «preparada» y «consciente de sus problemas», él no es monárquico.

La cosa se animó cuando el micrófono empezó a pasar de mano a mano entre el respetable, ávido de respuestas de quien el mes pasado el Gabinet d´Estudis Socials i Opinió Pública catalán coronó como el político mejor valorado de España.

Y llegó la gran pregunta, la de un espontáneo entrado en años que primero le dio las gracias por haberle devuelto la ilusión por la política y después le pidió encarecidamente que se presente a las elecciones generales, que no deje plantados a quienes confían en él.

Por primera vez en todo el acto a Rivera se le notó apurado. Y cogió la calle de en medio, la del puede que sí o puede que no.

«¿Pero de qué depende?», insistió Ana Rosa en ayuda de aquel ciudadano anónimo. «Depende de que el Movimiento Ciudadano siga creciendo…», comenzó respondiendo, para después afirmar que no es una decisión suya, que hay que hacer «equipo, candidatura y programa para España»…

En definitiva, para dejar con las ganas al público. «¡Candidatura por Madrid!», se oyó exclamar a alguien desde el patio de butacas. Habrá que verlo.

 

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