Diario de NO nacionalista

ERC: “Hemos de demostrar a la UE que no somos españoles”

ERC: “Hemos de demostrar a la UE que no somos españoles”
Cataluña, independentismo catalán, estelada, CiU y ERC. EP

“…en la Cataluña actual, para el nacionalismo, ya existen dos comunidades, los “españoles” y el resto, los catalanes de verdad, parece que ya no es posible ser catalán, español y ¿europeo?, hasta los de Súmate parecen haber sido relegados a ser “residentes”, no ciudadanos, parece que para ser catalán ya no es suficiente vivir o trabajar en Cataluña, ni siquiera trabajar para la “construcción nacional”… ¿qué grado de pureza deberemos demostrar en una Cataluña independiente para tener un mínimo derecho de ciudadanía?…”

Hace no mucho tiempo, uno de los periodistas radiofónicos de mayor influencia en Cataluña (obvio conscientemente su nombre por pudor), expresaba desde la ondas de una emisora de radio su disgusto porque sus hijas le pedían poder ver las películas de dibujos animados en “castellano”, el razonamiento de dicho desazón versaba así “…pobrecitas ellas inocentemente quieren ver las películas en castellano…”, coas que, parece ser, les prohibía…

Pero ¿por qué tanta inquina hacia la lengua propia de una mayoría de catalanes?, ¿qué tiene de perverso que unos niños puedan escuchar en español una película?, ¿este tipo de comportamientos son algo aislado o tienen un significado más profundo, más político e ideológico?, la respuesta a esta última pregunta es, como no podía ser de otra manera, afirmativa, parece que en pleno siglo XXI –un siglo que con evidentes paralelismos con las costumbres y la geopolítica decimonónica- está en auge la visión excluyente y conformadora de las lenguas.

La lengua no es tomada como una herramienta de comunicación, ni siquiera como el vehículo por el cual el individuo puede liberar su propia infinitud, no, la lengua es el instrumento político sobre el que el nacionalismo ha construido una comunidad perversamente imaginada, es la socialización de la ideología, del dogma, es una comunidad esculpida a golpe de adoctrinamiento y victimismo propiciatorio, una comunidad homogeneizadora a la que le repele la diferencia en general y lo español en particular.

La lengua (catalana) ha sido sacralizada como la española demonizada, se las ha sobrecargado de sentido, de política, de manipulación, en los maquiavélicos planes independentistas se dice que el “castellano” debería ser oficial en una futura Cataluña independiente, otra trampa diseñada para ingenuos y necesitados del reconocimiento de la tribu, pero la realidad palpable que se respira en las instituciones catalanas es el arrinconamiento de todo lo que suene a español, el tratamiento del español como si de una lengua extranjera se tratase…

Podría decirse que en Cataluña no existen dos comunidades, pero esto es así por el silencio de los castellanoparlantes, de los que defienden la libertad de elección que algunos llaman “bilingüismo”, por el miedo implícito a ser señalados y estigmatizados por la maquinaria de ingeniería social puesta en marcha por el nacionalismo, por la presión de la costumbre, de una falaz mayoría social, por la opinión publicada…

De hecho, si alguien apuesta y concibe una Cataluña dividida en comunidades lingüísticas son los defensores del independentismo, del nacionalismo cultural y político, pero es una práctica sutil y taimada, muy pocas veces expresada en voz alta, encontramos ejemplos como la exposición titulada 300 años de persecución lingüística” en la que se dice que “España” ha prohibido tal o cual cosa… imagino que esos “trescientos” años de supuesta persecución son una performance con la que justificar los últimos 30 años de discriminación lingüística del español en Cataluña.

Existe una comunidad auténtica cuyo sentido y coherencia la da la lengua verdadera (propia según el parlamento catalán), la única que con la que puedes aprehender la realidad ontológica, la única que articula la cosmovisión del pueblo elegido, la única que otorga el estatus de ciudadanía al individuo, pero ¿hasta qué punto la pertenencia a este grupo de escogidos es voluntaria?, ¿hasta qué punto es posible la conversión?, ¿hasta qué punto existe una comunidad implícita (la española) únicamente tolerada y difícilmente “asimilable”?

La televisión pública catalana acostumbra a regalar espacios publicitarios -en forma de recorte de prensa incrustados en los espacios de noticias- a grupos u organizaciones afines al nacionalismo, una de ellas es Súmate, destinada a convencer a los catalanes castellanoparlantes de las bondades del independentismo, quizás quieran aprovechar el tirón de la una de las grandes mentiras pujolistas, la de “catalán es todo aquél que vive y trabaja en Cataluña,  pues bien, ¿cómo se han referido los de TV3 a los promotores de Súmate en la última de sus cápsulas propagandísticas?

La locutora los ha presentado (minuto 20:00 del video) como “…el colectivo Súmate…integrado por personas de origen español residentes en Cataluña…”, es decir en la Cataluña actual, para el nacionalismo, ya existen dos comunidades, los “españoles” y el resto, los catalanes de verdad, parece que ya no es posible ser catalán, español y ¿europeo?, hasta los de Súmate parecen haber sido relegados a ser “residentes”, no ciudadanos, parece que para ser catalán ya no es suficiente vivir o trabajar en Cataluña, ni siquiera trabajar para la “construcción nacional”… ¿qué grado de pureza deberemos demostrar en una Cataluña independiente para tener un mínimo derecho de ciudadanía?

Esa comunidad  implícita (española o, simplemente plural) e incómoda para el nacionalismo, también la podemos vislumbrar en el discurso del candidato al Parlamento Europeo por ERC, el filósofo Josep Maria Terricabras, decía “…hemos de demostrar a la UE que no somos españoles…”, más allá de la incongruencia política de utilizar las instituciones europeas en cuestiones localistas, cabría preguntarse, si los de ERC deben convencer a la UE de que los catalanes no somos españoles, ¿qué querrán hacer con los millones de catalanes que sí nos sentimos catalanes y españoles sin ningún tipo de complejo?, ¿con qué derecho hablan en nombre de todos los catalanes?.

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