El presidente gallego es el perejil de todas las quinielas del postmarianismo

El tirón de Alberto Núñez Feijóo no es cosa de meigas: el gallego rompe esquemas

El se da por más que satisfecho, por el momento, siendo "primer ministro de Galicia"

El tirón de Alberto Núñez Feijóo no es cosa de meigas: el gallego rompe esquemas
Alberto Núñez Feijóo. EFE

Día típico y tópico gallego: llovizna persistente, frío y ese olor a musgo y piedra mojada inconfundible de la capital compostelana.

Santiago de Compostela es la sede la Presidencia de la Xunta de Galicia y hasta allí peregrinamos para que nos reciba Alberto Núñez Feijóo. Lo hace en las oficinas de San Caetano, donde se cuece el día a día del Gobierno gallego.

Dice Javier López, autor de la entrevista, que llega el presidente exultante.

Acaba de concluir una rueda de prensa en la que ha anunciado una gran noticia: que la empresa petrolera mexicana Pemex ha concedido un megacontrato a los astilleros gallegos para construir dos floteles, hoteles flotantes que dan servicio a los trabajadores de las plataformas marítimas petroleras.El presidente está contento y se le nota. Es un hombre vitalista que no elude preguntas aunque contesta con la habilidad propia de los políticos de raza, o sea, dice lo que quiere y no más.

Y es inevitable preguntarle por el asunto que ha convulsionado estos días el panorama periodístico: Pedrojota Ramírez…»

Es un personaje interesante de la democracia española, pero no me creo que Unidad Editorial hubiese tomado esa decisión teniendo resultados económicos potentes». Por tanto, nada de conspiración política. Sin salirse del guión.

¿Aznar? No problem

Personaje interesante de la democracia española sin duda también es José María Aznar. El presidente de Galicia se implicará a fondo en la convención del Partido Popular de Valladolid y ultima la ponencia sobre Sanidad que le han encargado junto a Ana Mato, pero el bullicio mediático es el que es.

«Estar en Israel y luego ir a Filipinas vía Londres tiene sus complicaciones. Si Aznar hubiese querido decir algo diferente de lo que ha dicho lo hubiera hecho». Menudo es el expresidente.

Núñez Feijóo no se separa en esto ni un ápice del guión oficial transmitido desde Moncloa y Génova. Vamos, que Aznar no quiere ser el último de Filipinas guarnecido en la fortaleza del aznarismo.

Los populares no quieren que su Convención quede lastrada por el pasado. «Aquí se nos ha caído de un homenaje que le íbamos hacer Gerardo Fernández Albor, el primer presidente de la Xunta, y no pasa nada».

Aunque Fernández Albor tiene 95 años y José María Aznar está muy vivito y coleando lo importante ahora son «los indicadores en verde de la economía», el mensaje que sí o sí hay que transmitir.

La consigna está clara. «Ya estamos en planta y hemos salido de la UCI», aunque eso sí: «necesitaremos dos legislaturas para recuperar totalmente el pulso económico».

Marianista a tope

¿Y es Mariano Rajoy la persona adecuada? «Cada uno tiene su estilo, pero es difícil encontrar una persona más respetuosa que él, y eso a veces se puede interpretar como debilidad».

¿Y no tiene ningún defecto el presidente?

«Seguro, pero quien ha conseguido la mayoría absoluta más holgada de la historia de España no puede ser un mediocre». Algo así como el Del Bosque de la política española que a la chita callando nos va poniendo en la cima… Eso es exactamente».

A Alberto Núñez Feijóo le une una gran amistad con el presidente. Entre gallegos anda el juego. «Hablamos mucho, semanalmente o casi, y solemos tirar de correo electrónico que es lo más rápido».

Y usted que está las quinielas para todo, ¿no aceptaría de buen grado un ministerio? «Yo ya soy primer ministro de Galicia, que es más importante, y eso ya es ser ministro de España».

No lo tienen eso tan claro en la Generalitat de Cataluña. Al presidente gallego lo que está ocurriendo allí le enerva especialmente y es cuando su habitual tono pausado toca algún pico.

«¿Cómo se puede querer ser una nación si no tienes ni para pagar las facturas a fin de mes? ¡Esto es sorprendente!».

Reclama a Artur Mas una «rectificación histórica» para sacar a Cataluña del abismo al que la ha conducido dejándose llevar por el señuelo de ERC, «esos que han conseguido que se dé por valido que en Cataluña se use casi como oficial la estelada, una bandera ilegal que no han votado la mayoría de los catalanes». Banderazos independentistas.

Quinielas políticas y sentimenales: el candidato de oro

Buen ejemplo sin duda el de Alberto Núñez Feijóo para los fanáticos de los llamados «hechos diferenciales»: uno puede ser presidente de una Comunidad con lengua propia y personalidad acusadísima (como, por otra parte, tienen todas y cada una de las regiones de España) y sin embargo sentir hasta los tuétanos el compromiso con la secular empresa española.

Así que: ¿Se ve como candidato a presidente del Gobierno de la nación? Porque sonar suena en todas las quinielas que se hacen sobre el postmarianismo?

Una media sonrisa y…»¡Uff, lo de las quinielas!, cuando Don Manuel Fraga llegó a Galicia en 1991 yo ni siquiera me había afiliado al partido y aquí estoy: soy su sucesor y ya en esa época se hablaba de delfines y candidatos a sucederle».

Ahí queda el tema. Lo cierto es que el presidente gallego tiene buen aspecto, sí. No en vano se le ha adjudicado la etiqueta de soltero de oro del PP. No se lo toma a mal pero advierte a sus amistades, sobre todo femeninas: «Si vienes a comer, a cenar o a tomar un café conmigo ten en cuenta que igual te sacan». Se refiere a los del papel couché.

«Y ya le digo al presidente del Castilla y León (también en la soltería): ¿Por qué a ti no te sacan cuando sales a tomar algo con una señora o señorita de Valladolid o de Soria?».

Es simpático y se cuida. Hemos pasado una entretenida sobremesa.

«Me voy a hacer footing que ya toca» ¿Con lo que llueve? Se va. Los políticos siempre corriendo. Luego nos aclaran que el presidente también lo hace en casa. En cinta, como Rajoy.

 

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