El actual Ejecutivo del PP esperaba confrontación política y debate ideológico pero no 'navajazos'

La marrullera oposición que impulsa Emiliano García Page está hartando a María Dolores de Cospedal

La marrullera oposición que impulsa Emiliano García Page está hartando a María Dolores de Cospedal
Emiliano García-Page PD

Transcurridos ya tres años completos de la actual legislatura en Castilla-La Mancha, el Gobierno de María Dolores de Cospedal se está mostrando sorprendido por la actitud de oposición radical que, bajo el liderazgo de Emiliano García-Page, está desplegando el PSOE a lo largo de todo este periodo, desde que en 2011 perdió el poder después de casi treinta años ininterrumpidos al frente de la Junta.

Como explica ‘El Digital de Castilla-La Mancha‘, es cierto que el actual Ejecutivo del PP esperaba una oposición dura de confrontación política y un debate ideológico constante en la vida política regional, pero no hasta el punto tan extremo al que los socialistas han llevado la situación, usando de forma tan demagógica y oportunista cualquier cuestión por intereses puramente partidistas. Una deriva incomprensible del PSOE.

El malestar es palpable en el equipo de Cospedal y el propio consejero portavoz de la Junta, Leandro Esteban, se quejó este mismo jueves, no ya de la falta de colaboración por parte de Page y los suyos para sacar adelante la gestión en Castilla-La Mancha, colaboración que nadie espera en la Junta, sino de la traba permanente del PSOE a cualquier iniciativa de gobierno en la región, sea la que sea, y su nulo trabajo en positivo en torno a la Administración regional.

La queja es un clamor entre los populares: el PSOE de Page ha convertido la tarea de gobernar del PP en una carrera de obstáculos llena de «trampas socialistas», a quienes, según esta teoría, les preocupa poco dañar al conjunto de la región si con ello consiguen algo positivo para el PSOE. Los socialistas ni comen ni dejan comer, explican.

No sabemos si este insistente y pertinaz intento de demonización que el PSOE quiere aplicar al Gobierno de Cospedal en Castilla-La Mancha va a tener alguna consecuencia, buena o mala, para la carrera política de García-Page, pero sí estamos convencidos de que la situación de alta tensión política a la que hemos llegado a estas alturas de la legislatura, particularmente deplorable durante esta campaña electoral de las europeas, no puede ser buena para la sociedad castellano-manchega, que asiste atónita a esta puesta en escena que a veces es bastante vergonzosa e irritante.

Porque, como es evidente, no todo vale, ni siquiera en política.

 

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