El PP mantiene su voto en la región pese a las duras políticas de ajuste

Los resultados del 25-M en Castilla-La Mancha son buenos para Cospedal y un durísimo revés para García-Page

La presidenta castellanomanchega se afianza como número dos de Rajoy

Los castellano-manchegos han vuelto a votar mayoritariamente al Partido Popular en estas elecciones europeas en las que la formación de Mariano Rajoy ha mantenido el tipo pese a los duros ajustes aplicados en la economía tanto a nivel nacional como regional.La figura de María Dolores de Cospedal sale reforzada en estas elecciones frente a la del socialista Emiliano García-Page, que ni en sus peores pesadillas podía esperar un resultado como este.

La presidenta castellanomanchega se afianza como número dos de Rajoy por su contribución al éxito de estas elecciones en las que, bien es verdad, el PP se ha dejado dieciséis puntos por el camino (14 en Castilla-La Mancha).

Su rival directo, el socialista Emiliano García-Page sale achicharrado del 25-M.

No solo es el tremendo batacazo nacional, es que en Castilla-La Mancha, pese a todas las circunstancias que los socialistas se han encargado de denunciar a lo largo de los tres últimos años, el PP le sigue sacando una diferencia de nueve puntos.

El mensaje catastrofista del PSOE no le ha servido para subir electoralmente ni para impedir el éxito del PP. Su obcecación en no reconocer los errores pasados y el hecho de querer ganar posiciones vendiendo las mismas recetas de gobierno que llevaron a la ruina a la región, les sigue pasando factura.

Pero lo peor para Page es que no solo ha perdido en la región. También lo ha hecho en su provincia, y lo que es más grave, en la ciudad que gobierna como alcalde.

En Toledo capital el PP ha ganado al PSOE por una diferencia de quince puntos, una de las más abultadas de las capitales de toda España. Su futuro en la política nacional y sus aspiraciones en ese sentido quedan en entredicho.

Como subraya ‘El Digital de Castilla-La Mancha’, los ciudadanos han entendido que los ajustes son necesarios, que Europa forma parte de nuestro presente y de nuestro futuro y que el PSOE tendrá que seguir pagando sus errores políticos en la gestión del último gobierno de Zapatero y también probablemente, por sobreactuación, en la propia campaña electoral.

Las consecuencias de estos resultados es que sale reforzado el Mariano Rajoy que insiste en anunciar la salida de la crisis; se tambalea aún más la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba, que tendrá de nuevo abiertos los frentes que quieren acabar con su liderazgo; se atomiza el voto a la izquierda del PSOE, pero con un crecimiento muy significativo y la irrupción impresionante de Pablo Iglesias con Podemos; se mantiene Rosa Díez y se diluyen las formaciones escindidas del PP como VOX (el transfuguismo se sigue pagando en las urnas).

La lectura en Castilla-La Mancha es clara. La gran ganadora de estas elecciones es María Dolores de Cospedal en su doble condición de presidenta de la región y secretaria general del PP, aunque este partido ha sufrido una visible merma de votos en la región, por encima incluso del PSOE, y perdería la mayoría absoluta en las Cortes regionales con el actual número de diputados si fueran elecciones autonómicas.

Pero el PP no solo ha logrado en Castilla-La Mancha una diferencia respecto al PSOE por encima de la media sino que el triunfo nacional del PP hay que imputárselo también a Cospedal en buena parte.

Los éxitos del PP en elecciones nacionales, autonómicas y ahora europeas desde que Cospedal es la número dos del partido han sido casi totales. Cospedal es el talismán electoral de Rajoy, aunque no es a la suerte a la que hay que achacar estos éxitos si no a una forma de dirigir el partido, designar líderes territoriales, elegir candidatos y desarrollar campañas electorales, incluso en momentos tan complicados como los que vivimos y en elecciones como las europeas que parecen quedarle al ciudadano un tanto lejanas.

Con estos resultados Cospedal afianza su liderazgo regional y consolida aún más su condición de número dos del partido. Pero sobre todo se sitúa en un puesto inmejorable en la línea de salida hacia las elecciones autonómicas del próximo año.

La suma del resultado del PP y del PSOE en Castilla-La Mancha sigue estando por encima del sesenta y cinco por ciento, lo cual quiere decir que esta región sigue siendo eminentemente bipartidista, aunque el crecimiento de los partidos pequeños ha sido alto y hasta espectacular en algún caso, como el de Podemos.

Castilla-La Mancha, que es una de las regiones que ha sufrido con más fuerza las políticas de ajuste del PP, ha reducido su participación en estas elecciones en relación con 2009, pese a lo cual el índice de los que han votado sigue estando por encima de la media nacional.

 

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