El líder del PSOE en Castilla-La Mancha ve enturbiarse su panorama electoral

Todo el gozo de García-Page con Susana Díaz y su ansiado impulso electoral, en un pozo

No parece que Eduardo Madina, si es que finalmente sale elegido, sea el líder carismático que necesitan los socialistas españoles

Todo el gozo de García-Page con Susana Díaz y su ansiado impulso electoral, en un pozo
Emiliano García-Page

Afirma ‘El Confidencial de Castilla-La Mancha’ que el socialista Emiliano García-Pageestaba tan seguro de que Susana Díaz sería la nueva secretaria general del PSOE que lo apostó todo a esa carta.

Incluso descubrió parte de su propia jugada. Era lógica la apuesta de quien aspira a ganar las próximas elecciones autonómicas en Castilla-La Mancha y sabe que sin un líder nacional sólido al frente del PSOE la batalla autonómica será prácticamente imposible de ganar en nuestra región.

Con la renuncia de Susana Díaz, el PSOE ha muerto con vistas a las municipales y autonómicas de 2015 y lo más probable es que solo mantenga los resultados, e incluso los mejore, en Andalucía mientras que en el resto de España la derrota puede ser histórica. También en Castilla-La Mancha.

Aparte de que con la celebración del congreso se ahondará aún más la imagen de desunión y guirigay del PSOE, no parece que Eduardo Madina, si es que finalmente sale elegido, sea el líder carismático que necesitan los socialistas españoles.

Madina no concita, ni mucho menos, la unanimidad de Susana Díaz por lo que el congreso federal extraordinario volverá a cerrarse en falso y el partido seguirá desangrándose por todos sus flancos, especialmente por el de la izquierda.

El probable fracaso de las autonómicas y municipales les hará mirar de nuevo hacia Susana Díaz y seguramente volverán a presionarla para que sea la cabeza de lista en las Generales frente a Rajoy, lo cual es difícil ya que no habrá pasado ni un año de las autonómicas y de su elección, por primera vez, como presidenta de Andalucía.

Pase lo que pase, será ya tarde para barones regionales como García-Page, que solo contará con sus propias fuerzas para enfrentarse a Cospedal en mayo de 2015, y eso en una región en la que el PSOE parece cada vez más enfrentado entre los partidarios de unos y otros aspirantes a la secretaría federal.

Por todo ello, la renuncia de Susana Díaz ha dejado descolocado a Page. Su intensa actividad y compromiso para conseguir que aceptara la Secretaría General no ha servido de nada. Page llegó incluso a anunciar públicamente la semana pasada que renunciaba a ser candidato a la Secretaría General.

Algo ciertamente curioso porque jamás anunció que fuera a serlo. Ahora tendrá que aceptar a un secretario general que no le gusta y al que han apoyado más firmemente otros dirigentes socialistas en la región.

Esas son las circunstancias adversas que, según algunos, podrían hacer que García-Page se pensara finalmente si le merece la pena ser candidato regional. En todo caso dependerá solo de él y no de circunstancias externas o de quién sea el nuevo número uno del PSOE nacional.

Tal como ha recordado un medio nacional, Page ha estado entre aquellos que «desde el fracaso electoral del 25-M y el adiós de Alfredo Pérez Rubalcaba se lanzaron al ruedo para gritar a los cuatro vientos que la presidenta andaluza era la que más capacidad tenía para cambiar el rumbo del PSOE».

Todos ellos han visto como su deseo se evaporaba en unas horas.

Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha, La Rioja, Navarra, Aragón, Canarias, Melilla, Galicia, Murcia, Navarra, Castilla y León y, por supuesto, Andalucía, alzaron su voz en favor de la sevillana. «Apostar por la presidenta de la Junta de Andalucía como futura líder del PSOE es garantizar el futuro del PSOE en España por mucho tiempo».

Así se expresó el secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha y número dos de Page en la región, Jesús Fernández Vaquero, que manifestó, además, que el hecho de que Díaz tomara la decisión de presentarse «es bueno para ella, para Andalucía y para el PSOE», y comentó que la impresión que tienen es la de que «Susana está receptiva a dar el paso y ante esa posibilidad todos los secretarios generales ven en ella a la persona idónea».

El propio García-Page declaró que Susana Díaz era «una garantía de futuro para España al frente del PSOE».

También era una garantía para el futuro de Page. Pero se ha quedado por el camino.

 

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