Diario de un NO nacionalista

¿Son escuela? o la perversión (mediática) del lenguaje

¿Son escuela? o la perversión (mediática) del lenguaje
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“… una indecente perversión del lenguaje en el que utilizan una serie de binomios conceptuales con los que justificar una situación de anomalía democrática como es la desobediencia implícita o explícita de instituciones del Estado (como es la Generalitat) a leyes aprobadas por las Cortes y a sentencias judiciales.”

Ayer sábado unas 25.000 personas se manifestaron en contra de la llamada Ley Wert y contra la “aberración” de introducir el español en el 25% de las clases en 5 escuelas catalanas, naturalmente esta concentración estuvo trufada de esteladas y gritos a favor de la independencia y, como no podía ser de otra manera, contó con el apoyo de todos los medios de comunicación públicos y subvencionados.

De hecho, este tipo de actos solo tienen un sentido instrumental, son una parte más del concienzudo plan de “construcción nacional-ista” (plan que pasa indefectiblemente por borrar o demonizar todo lo que suene a español en Cataluña), esa instrumentalización pasa por crear un sentimiento de totalidad, de hacer pasar por unánime el apoyo a los postulados del nacionalismo, especialmente en todo lo referente a la lengua y a la educación (¿o al adoctrinamiento?).

La resaca de esta nueva movilización independentista está siendo profusamente recogida por TV3, en concreto por el oneroso canal de noticias 24 horas, Canal 3/24, que resume la manifestación, cada media hora, con una indecente perversión del lenguaje en el que utilizan una serie de binomios conceptuales con los que justificar una situación de anomalía democrática como es la desobediencia implícita o explícita de instituciones del Estado (como es la Generalitat) a leyes aprobadas por las Cortes y a sentencias judiciales.

El periodismo al servicio de la causa secesionista habla de “… la casi unanimidad del apoyo de los partidos políticos…” a la manifestación, para aclarar a posteriori que eran todos los partidos excepto el Partido Popular y Ciutadans, o también que “… la comunidad educativa apoya de forma unánime las reivindicaciones…”, resulta llamativo que 25.000 personas se conviertan en toda la comunidad educativa del mismo modo que unos cientos de miles de manifestantes sean consideradas el parecer de Cataluña entera…

Junto a esta obsesión totalizadora (cuyo objetivo sociopolítico es evidente: desincentivar a todo aquél que ose disentir) se dan otro tipo de juegos del lenguaje que ocultan y deforman la realidad, que tratan de imponer una cosmovisión tan esencialista como excluyente (con la connivencia de grupos como Súmate, cuota mínima de apariencia y ficción de pluralidad), se repite hasta la saciedad que el modelo de inmersión lingüística es modelo de “éxito” (¿éxito en adoctrinar?), de “cohesión social” (¿cohesión u homogeneización?), que es lo que permite que Cataluña sea “un solo pueblo” (¿dónde queda entonces la diversidad que nutre la cultura democrática?), que el catalán es “nuestra lengua” (¿acaso el castellano, lengua propia de millones de catalanes, no es nuestra?)…

Claro está que esto solo es una de las partes, falta la creación de un contrario, alguien sin legitimidad, sin potestad para intervenir en los asuntos de los “catalanes”, alguien que impone, que ataca la convivencia, algo extraño y amenazador, con políticas maliciosas con las que trata de romper la coherencia del sistema creado por el nacionalismo, naturalmente éste es España y sus políticas, no importa que los representantes de la nación hayan sido votados por todos los españoles, catalanes incluidos, no, hay que inculcar un una mentalidad de suma cero, de xenofobia a lo que en realidad no es diferente…

El problema radica en que ese coherentismo nacionalista solo se da en la narración, en la argumentación del discurso, en la instrumentalización del relato, y, si volvemos a la manifestación de Som Escola (otra organización al servicio del Sistema y de la Causa, casualmente su lema al respecto es “Para un país de todos, DECIDIMOS, escuela en catalán”), el escenario ya está servido, las falsas premisas están debidamente difundidas, ahora a nadie podrá extrañar, esa mayoría indiferente “entenderá” la situación, que se llame a la insumisión, a la desobediencia, a la ruptura, a la ilegalidad…

 

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