El Gobierno de Susana Díaz ha anunciado que no bajará los impuestos, algo que si harán la comunidad de Madrid o Navarra

La Andalucía del PSOE es la comunidad autónoma con más impuestos de toda España

La Andalucía del PSOE es la comunidad autónoma con más impuestos de toda España
Susana Díaz. AO

La reforma anunciada por el Gobierno de Mariano Rajoy bajará el tributo a casi todos los contribuyentes respecto a la situación actual. Una amplia mayoría (96% que ingresan menos de 100.000 euros) pagarán menos por el IRPF en 2016, cuando la reforma esté totalmente en vigor, de lo que lo hacían en 2011, cuando el PP ganó las elecciones. Hay un grupo (los que ganan más de 100.000 euros) que no será recompensado por la reforma y que en 2016 seguirán pagando más de lo que lo hacían cuando Rodríguez Zapatero dejó el poder.

Explica ‘ABC‘, que comunidades como Madrid y Navarra ya han avanzado que mejorarán la reforma del Gobierno eliminando algunos de sus puntos más conflictivos. No es el caso de Andalucía, la región que exige más esfuerzo fiscal a los contribuyentes y donde hay un mayor número de impuestos.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, le ha dado la vuelta a este mensaje al decir que «no volverá a cargar más presión sobre las espaldas de los ciudadanos porque ya no pueden más».

Sin embargo, la realidad que esconden estas palabras es que el Gobierno regional no bajará los impuestos. Además, en realidad es difícil que pueda subir la presión fiscal, pues ya ha llevado casi al máximo posible la imposición sobre los andaluces.

«Andalucía apenas tiene margen para elevar los impuestos, tiene el tipo marginal máximo en el 56%, el más alto de España junto a Cataluña, es un porcentaje confiscatorio», afirma Leonardo Neri, socio de Derecho Tributario del bufete sevillano Montero Aramburu.

Para este experto, tal nivel impositivo «crea un mecanismo mental pernicioso en la sociedad, pues el ciudadano piensa que no merece la pena hacer un esfuerzo por mejorar la renta; esto es una tendencia que ya detectaron hace años en los países nórdicos, donde comprobaron que tener esos tipos impositivos son perjudiciales salvo que existan motivos muy justificados».

A la espera de comprobar cómo queda la situación de los contribuyentes en cada comunidad cuando se apruebe la reforma fiscal (que en este momento es tan solo un anteproyecto), son numerosos los expertos que están denunciado la brecha que se ha abierto en los últimos años entre territorios como Andalucía, Cataluña y Asturias con el resto de comunidades españolas.

Según un informe del Registro de Economistas Asesores Fiscales (Reaf-Regaf), una renta de 45.000 euros anuales paga 10.090 euros de IRPF en Madrid y 10.337 en Andalucía (247 euros más). A partir de ingresos de 100.000 euros, un andaluz abona 40.813 euros (1.000 euros más que un madrileño); y si su salario es de 300.000 euros, abonará 10.000 euros más que un habitante de la capital. Esta situación se repite en impuestos sobre patrimonio, sucesiones, transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.

Fuga de sociedades

Esto provoca una fuga de sociedades mercantiles y patrimonios de Andalucía. «Con tales diferencias, en los casos donde se puede trasladar la sede es lógico que se planteen deslocalizaciones y aquellos empresarios que están a caballo entre Madrid y Sevilla focalizan sus intereses económicos en la capital», apunta Leonardo Neri, que justifica esta afirmación en que «son las reglas del juego que ha creado España con su sistema de financiación autonómica y la necesaria suficiencia financiera de las autonomías».

Hay datos que reflejan esta realidad. Según un estudio de la compañía Axesor (financiado por la Comunidad de Madrid), entre 2009 y 2012 casi 800 empresas andaluzas trasladaron su domicilio fiscal a la capital de España. El pasado año casi 5.000 asalariados andaluces fijaron su residencia en Madrid (más del doble que los madrileños que trasladaron su domicilio fiscal a Andalucía), según la Agencia Tributaria.

En muchos casos estos movimientos son por razones estrictamente laborales aunque «se percibe un flujo constante desde 2010 de rentas altas y grandes patrimonios que se trasladan a Madrid», lo cual también influye en esta estadística.

 

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