Un médico que se encontraba por la zona fue también clave para salvarle la vida
Sor María ha vuelto a nacer, y de no ser por la confluencia de una serie de circunstancias favorables, algo bastante inusual en estos casos, a estas horas estaría en mejor vida.
A la religiosa del convento de la Caridad, ubicado en la barriada palmesana de Son Roca, le salvaron la vida dos policías nacionales que estaban fuera de servicio este sábado 26 de julio de 2014 en la mallorquina playa de Cala Mayor.
CON OTRAS MONJAS
La citada había llegado ese día a la zona acompañada de Josefina, Amparo y Margalida, hermanas como ella, y cuyos votos no les impiden darse un chapuzón en el mar cada verano.
En un momento dado dejaron a la anciana de 78 años de edad algo alejada de la orilla para, al cabo de un momento y llenas de espanto, divisarla boca abajo en el agua, inerte. No sabían qué hacer.
DE PASEO
Dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía que estaban fuera de servicio paseaban en ese momento por las cercanías, tras haber finalizado un servicio de vigilancia en el buque que une Valencia con Palma, dentro de su colaboración en la Operación Verano.
La pareja, un hombre y una mujer cuya foto acompaña estas líneas, divisó en la lejanía el cuerpo de la monja en el mar y, sin pensárselo, se lanzó de cabeza al agua procediendo a su rescate.
Un vez en la orilla le practicaron el boca a boca para, al cabo de unos instantes, sumarse a las labores de reanimación un médico que curiosamente también pasaba por el lugar.
La religiosa estaba sin pulso alguno, aunque al poco empezó a latir su corazón y a expulsar agua. Se había salvado por los pelos.
Trasladada al hospital de Son Espases, ya se ha recuperado del percance, y da gracias a Dios, y a lo agentes cómo no, por haber superado el mal trance. Todo un milagro. O casi.

