CON BANKIA, EL SANTADER Y PRISA

Tres mil millones ‘lavados’ y una bruja incluida ensucian a los Pujol

Los investigadores policiales sostienen que Oleguer Pujol se encargó de "depurar" miles de millones a través de operaciones inmobiliarias con entidades bancarias y el grupo mediático

Tres mil millones 'lavados' y una bruja incluida ensucian a los Pujol
Jordi Pujol. EP

Oleguer Pujol, el benjamín del matrimonio Pujol-Ferrusola, pudo blanquear y evadir impuestos en operaciones inmobiliarias por valor de 3.000 millones de euros, según un informe policial que han difundido los Informativos de Antena 3 que dirige Gloria Lomana.

Los investigadores creen que Oleguer utilizó procedimientos legítimos para «lavar» parte del dinero del clan obtenido a través del cobro de comisiones ilegales.

En concreto, el informe señala a las operaciones de adquisición de sedes del Banco Santander, así como de Bankia y de edificios del Grupo Prisa, que eran adquiridos y luego se alquilaban de nuevo a sus anteriores propietarios.

El problema estriba en que los Pujol habrían utilizado los créditos pedidos para dichas adquisiciones como forma de «blanquear» sus propios fondos depositados en paraísos fiscales.

Esta información se viene a sumar a otra publicada por El Mundo que señala que, en base a otro documento policial, el volumen de activos del clan en paraísos fiscales sería no menor a 500 millones de euros y podría llegar a 1.500-1.800 millones.

La fortuna ilegal de la familia, amasada durante más de veinte años de control de la Generalitat y perpetuada en base a sus más que evidentes influencias en el Ejecutivo catalán, tuvo como base Andorra, aunque con posterioridad los Pujol enviaron parte de sus fondos a otros destinos ante la posibilidad de que estuvieran siendo investigados.

Con bruja propia

El origen de los depósitos andorranos hay que buscarlos en una cuenta abierta por el padre de Jordi Pujol. La vinculación con Andorra, por evidentes razones de cercanía, llevó incluso a episodios de lo más pintoresco.

Es el caso de la obsesión que habría desarrollado el patriarca por una adivinadora, la bruja Adelina, una anciana gallega afincada en la localidad andorrana de Les Escaldes.

Esa querencia fue desvelada por un testigo, Philip MacMahan, directivo de Banca Catalana que trabajó con el cuñado de Pujol, Francesc Cabana. En base a esa relación, MacMahan, imputado en el Caso Pretoria, conoció que Pujol frecuentaba las artes de la tal Adelina.

Sospechas de apoyo gubernamental

Mientras tanto, y tras las primeras tempestades del huracán Pujol, cobra fuerza la hipótesis de que la Generalitat y CiU podrían haber mantenido una actitud de complicidad con los chanchullos de los Pujol.

La forma de operar del clan era un secreto a voces en buena parte de la alta sociedad catalana, donde muchos prefirieron mirar hacia otro lado.

Lo que se ha venido abajo con la confesión del ex presidente catalán no es sólo su buen nombre y su prestigio, sino la identificación del nacionalismo con ese ‘payés arreglado’

 

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