Da por hecho que Cataluña quedaría fuera de la UE en caso de independencia

Barclays advierte de que CaixaBank y Sabadell se ‘fugarían’ en caso de secesión de Cataluña

Augura que la tensión independentista acabará con un acuerdo entre el Gobierno y la Generalidad para ceder competencias y mejorar la financiación

Alerta de las dificultades que eso supondría para su financiación, tanto en el ámbito privado como en el público

Un informe de Barclays alerta de que la secesión de Cataluña generaría consecuencias financieras muy negativas para la propia Cataluña, para el resto de España y para toda Europa.

Advierte de que este «escenario» es «un riesgo» que se debe «vigilar de cerca», aunque considera que lo más probable es que la tensión independentista derive en un acuerdo para mejorar la financiación y ampliar las competencias de la Generalidad.

El documento, titulado ‘Implicaciones de la independencia de Cataluña’ y firmado por Antonio García Pascual, analiza la situación actual y hace una previsión de cómo evolucionará en el futuro más próximo.

Cataluña quedaría fuera de la UE

Barclays recuerda que la Comisión Europea «dejado claro» que la secesión dejaría a Cataluña fuera de la UE y de la zona euro, y que su reingreso podría llevar años.

El informe considera que esta posición es creíble puesto que, en caso de independencia de Cataluña, la UE utilizaría su exclusión de la Unión para «evitar sentar un precedente» de cara a otros nacionalismos independentistas existentes en Europa.

«Si Cataluña se separase de España pero siguiese en la UE, esto abriría la puerta a otras secesiones potenciales en otros países como Bélgica».

CaixaBank y Sabadell se trasladarían a España

Barclays asegura que una Cataluña fuera de la UE y de su paraguas financiero tendría «dificultades para acceder a los mercados de capital».

Esto afectaría no solo a la Generalidad, sino a las principales instituciones financieras con sede en Cataluña, como son CaixaBank y el Banco Sabadell.

Además, estas entidades «están fuertemente relacionadas con [el resto de] España a través de sus sucursales y de sus fuentes de ingresos», por lo que «podrían trasladar sus oficinas centrales a España en caso de ruptura».

«Si permanecieran en una Cataluña independente fuera de la UE, estos bancos perderían acceso a la liquidez del BCE».

Augura que, además, preferirían ser supervisados por el sistema bancario europeo antes que por una autoridad catalana.

«Lazos económicos y financieros muy estrechos» con el resto de España y Europa

El documento destaca que «Cataluña está fuertemente integrada en resto de España y de Europa mediante lazos económicos y financieros muy estrechos», subrayanado que alrededor del 90% de sus exportaciones van al resto de España y de la UE, lo que quedaría afectado al estar fuera de la Unión.

En ese sentido, también señala que el negocio principal de CaixaBank y de Sabadell está en el resto de España.

Sin embargo, pese a que ambas entidades emigrasen a España en caso de secesión, «una significativa exposición a sus ingresos hipotecarios y financieros seguiría en Cataluña».

Algo que también le ocurriría, por ejemplo, al BBVA, después de haber adquirido Catalunya Banc.

La deuda de la Cataluña independiente, astronómica y cara

Barclays también advierte de que, «con una deuda pública 9,5 puntos del PIB por encima de la media de las CCAA, la independencia empujaría a Cataluña a un nivel de deuda pública por encima del 100% del PIB, especialmente cuando es probable que el PIB se contraería».

El informe augura que, en caso de secesión, las agencias de calificación degradarían aún más la deuda de Cataluña, «lo que haría el acceso a los mercados más difícil y costoso».

Problemas financieros para España y Europa

Sin embargo, la secesión también arrastraría al resto de España a una situación financieramente muy complicada. Barclays destaca que el Gobierno español es el principal acreedor de la Generalidad, y lo seguiría siéndolo de una Cataluña independiente.

«La negociación del reparto de activos y pasivos entre Cataluña y España en caso de negociación también sería compleja».

Todo esto, sumado al «riesgo de impago» de la deuda por parte de una Cataluña independiente, podría elevar la deuda soberana española hasta el 120% del PIB, lo que pondría en riesgo la «solvencia fiscal» de España, y encarecería y difultaría su acceso a los mercados.

Por otra parte, la salida de Cataluña de la zona euro supondría «un precedente» de cara a otros países europeos que también están en riesgo de abandonar el euro, y generaría volatilidad en los mercados, lo que requeriría una intervención del BCE.

Más financiación y competencias

Por todo ello, Barclays considera que lo más probable es que la tensión independentista se reconduzca hacia un escenario de negociación entre el Gobierno y la Generalidad.

«En resumen, la lógica económica favorece un resultado que mantiene a Cataluña en España posiblemente con una mejora de los ingresos financieros y del autogobierno. Una solución que no sería fácil, puesto que otras CCAA probablemente perderían algo de financiación que sería canalizada hacia Cataluña y hacia otras CCAA. Pero la alternativa podría ser muy perjudicial para Cataluña, España y Europa»

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