LA SOCIALISTA JUEGA AL DESPISTE

Susana Díaz se prepara para dirigir el PSOE mientras Sánchez se quema

Susana Díaz se prepara para dirigir el PSOE mientras Sánchez se quema
Susana Díaz y Pedro Sánchez. PD

Cada vez se oyen más voces que aseguran que Susana Díaz juega al despiste, que en realidad la presidencia de Andalucía no es más que una catapulta hacia la secretaría general del PSOE, su verdadero objetivo.

Desde la marcha de Alfredo Pérez Rubalcaba de la dirección del partido socialista los movimientos internos han sido constantes. Empezando por la cúpula del PSOE, que cambió de dirigentes el pasado verano. Pedro Sánchez se convirtió en el nuevo secretario general al imponerse a Eduardo Madina y a José Antonio Pérez Tapias en unas elecciones primarias de las que salió el nuevo PSOE.

Para lograr la victoria Pedro Sánchez contó con la decisiva ayuda de Susana Díaz. Hasta el más novato de los militantes de las juventudes socialistas sabe que para controlar el partido es necesario tener el respaldo de la federación andaluza. Sánchez lo tuvo y su victoria fue incontestable. Susana Díaz, siempre desde la sombra, movió los hilos oportunos para que el candidato madrileño tuviera el apoyo suficiente para ser el nuevo amo de Ferraz.

Un año antes el cambio también se produjo en Andalucía, aunque las circunstancias fueron radicalmente distintas. El escándalo que sacudió al PSOE por el caso de los ERE fraudulentos dejó dos cadáveres políticos de primerísima línea.

Manuel Chaves y José Antonio Griñán dimitieron como presidentes de la Junta Andalucía para acogerse a las ventajas que otorga la figura de aforado como diputados en el Congreso (sólo pueden ser juzgados por el Tribunal Supremo). Dos renuncias autonómicas en cuatro años, lo nunca visto en la democracia española. Una desconocida Susana Díaz pescó en río revuelto para convertirse -vía dedazo- en presidenta de Andalucía.

Susana dispone y Pedro se quema

Desde entonces mucho se ha especulado sobre un posible adelanto electoral en Andalucía. Y motivos hay para ello, especialmente por la relación -a veces convulsa- entre el PSOE e Izquierda Unida, su socio de gobierno en la región. Se trata de una herencia con la que Díaz nunca se ha sentido cómoda.

En el año y medio que la joven socialista lleva al frente de Andalucía la coalición ha tenido más de un rifirrafe. El más sonado se produjo cuando Susana Díaz suspendió las competencias a la consejería de Educación y Vivienda -en manos de IU- por entregar 20 casas a unos okupas que fueron desahuciados del edificio de La Corrala Utopía de Sevilla.

Aquella decisión elevó la popularidad de Díaz en un PSOE que a nivel nacional naufragaba necesitado de liderazgo. La presidenta pegó un golpe encima de la mesa cuando su socio de gobierno le había amenazado con retirarle su apoyo. El órdago de IU no achantó a Díaz, pero desde la dirección de Ferraz le obligaron a que restableciera las competencias a la consejera de IU apartada. Susana Díaz quiso demostrar quién mandaba y su partido le paró los pies.

El episodio no lo ha olvidado Susana Díaz, que desde entonces se empeña en mantener las mejores relaciones con Madrid. Y por si alguien tuviera dudas en Ferraz ya se encargan de anunciarlo cada vez que tienen ocasión. Claro que no todos se creen la idílica relación. Los rivales políticos de Sánchez (especialmente Rajoy y Soraya desde las tribunas del Congreso) le acusan de actuar siempre bajo las directrices de la presidenta andaluza.

Que el nombre de Susana Díaz aparezca en el Congreso sin estar físicamente allí ya representa una victoria incontestable para ésta. Susana dispone y Pedro ejecuta, es decir, se quema.

Si no hay adelanto, elecciones en 2016

Por este motivo el PP ya se prepara por si el desembarco de Díaz en el Parlamento fuera inminente. La secretaria general del Partido Popular andaluz, Dolores López Gabarro, especula con la posibilidad de que la presidenta andaluza adelante las elecciones en la región. Por eso desde el PP acusan a Díaz de estar más pendiente de competir con Pedro Sánchez que de atender los asuntos de Andalucía.

En realidad el PP ya da por amortizado el pacto de gobierno PSOE-IU. Creen que sólo falta que sea Susana Díaz la que ponga fecha al epílogo. «Va a durar hasta que le interese personalmente a ella, ya que su objetivo está Madrid: arrebatarle la secretaría general del PSOE a Sánchez», asegura López Gabarro.

Para corroborar esta tesis, el PP recuerda que, a fecha de 31 de octubre, las políticas de promoción social -donde se incluye la mayoría de planes de empleo- de la Junta de Andalucía sólo tenía una ejecución del 35%.

Al mismo tiempo acusan a Susana Díaz de gastar un 80% en la partida de Servicios Generales de la Presidencia, que incluye la proyección de la imagen de la presidenta. «El marketing, la publicidad y el papel cuché es lo que le gusta a Díaz y donde ella se mueve bien», acusa el PP.

Si no se produjera tal adelanto de las elecciones, el calendario electoral andaluz tiene marcada su próxima cita en marzo de 2016. Es decir, que los comicios se producirían sí o sí después de las elecciones generales.

Esta circunstancia es la que imposibilitaría a Susana Díaz presentarse a las elecciones en Andalucía si lo que de verdad ambiciona es la dirección del PSOE. Lo único seguro es que sea cuál sea el lugar en el que Susana Díaz se presente, serán sus primeras elecciones.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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