Algo más de 200.000 votantes de Ciudadanos, el 55 por ciento de su apoyo, procedían del Partido Popular

En las elecciones de Andalucía, la principal fuga de votantes del Partido Popular fue hacia la abstención

La edad del votante de Podemos es 42 años de media, algo mayor la de Ciudadanos, y la del socialista o popular supera los 52 años

En las elecciones de Andalucía, la principal fuga de votantes del Partido Popular fue hacia la abstención
Urnas, elecciones, campaña electoral y política. PD

Las elecciones de Andalucía son las primeras tras la aparición a nivel nacional de dos nuevas formaciones, Podemos y Ciudadanos, que parecían llamadas a sustituir a los dos partidos hegemónicos: PSOE y PP.

Lo explica Narciso Michavila, presidente de GAD3 en ‘ABC‘ este 30 de marzo de 2015:

emos vivido unos meses de gran densidad demoscópica que impedían conocer con mediana precisión las intenciones de los votantes, y algunas encuestas llegaban a situar a las dos nuevas formaciones en niveles de gobierno, nada menos que en unas elecciones generales. Las urnas andaluzas se han encargado de disipar la niebla demoscópica.

La coincidencia de las estimaciones de la encuesta de GAD3 -publicada en la web de ABC al cierre de los colegios electorales- con los resultados de las urnas permite responder a una serie de preguntas muy pertinentes: ¿adónde se han ido los votos que han perdido PP, IU y UPyD?, ¿de dónde proceden los votos de Podemos y de Ciudadanos?

El análisis de las transferencias de voto, que nuevamente es coincidente con el de las mesas, nos ofrece como más probable la matriz de transferencia de votos que aquí presentamos.

La formación Podemos pudo beber principalmente de la abstención y los nuevos votantes, pero también del PSOE e IU.

En el caso de Ciudadanos, el 55 por ciento de su apoyo procede del Partido Popular, algo más de 200.000 votos. Pero la principal fuga del PP fue nuevamente la abstención.

Como puede observarse en los cuadros adjuntos, las transferencias de voto se han producido fundamentalmente dentro del mismo bloque ideológico. Una minoría significativa de votantes ha cambiado de siglas, pero no lo ha hecho de ideología. Una vez más, la ley electoral ha magnificado estos cambios.

Si el PSOE andaluz, a pesar de haber perdido cien mil votos y cuatro puntos, mantiene los mismos escaños que hace tres años, es gracias a llevarse el último escaño en cinco de las ocho provincias.

Son caprichos de la matemática electoral a los que nos tendremos que ir acostumbrando: la entrada de más formaciones acrecienta la desproporcionalidad de nuestro sistema electoral. Y complica aún más las predicciones electorales, como hemos visto.

El votante más joven

La encuesta permite ahondar en el perfil del electorado. El votante de las nuevas formaciones es más joven y con mayor nivel de estudios que la media; ambas variables están asociadas.

Si la edad del votante de Podemos es 42 años de media y algo mayor la de Ciudadanos, la edad del votante socialista o popular supera los 52 años.

La diferencia entre estos últimos es más por su situación laboral y su nivel educativo: sólo uno de cada cuatro votantes del PSOE de Andalucía está ocupado.

Entre los partidos nuevos también hay diferencias: Podemos capta más votos de parados y estudiantes, mientras que Ciudadanos lo hace de ocupados.

Andalucía ha permitido disipar la niebla demoscópica para ver con mayor claridad el futuro cercano: las nuevas formaciones tendrán una presencia importante en las próximas citas electorales y determinarán muchos gobiernos pero no parecen, al menos por ahora, llamados a gobernar.

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