Cuando el trabajo es el “cebo”

Cuando el trabajo es el “cebo”
UCE Extremadura

Usar teléfonos de tarificación adicional para ofrecer un empleo es una práctica taxativamente prohibida por nuestro ordenamiento jurídico

Es fundamental extremar la atención ante las cada vez más frecuentes ofertas fraudulentas de trabajo, en las que un supuesto empleador se hace pasar por empresas con necesidades de personal y/o agencias de contratación que ofrecen o prometen atractivas colocaciones e importantes sueldos a personas en busca de oportunidades laborales.

Antes de dejarse llevar por promesas y atractivas oportunidades laborales, hay que asegurarse de que todos los aspectos de tales ofertas, y especialmente su fuente, han sido rigurosamente considerados. Caer en una de estas estafas es sencillo: según el INTECO (Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación), uno de cada cuatro fraudes que se cometen en la actualidad en la Red proviene de ofertas de empleo falsas.

Existen multitud de fórmulas que, además, se han ido actualizando para usar las últimas tecnologías de la información y la comunicación. Algunas tratan de obtener datos personales y financieros de la víctima para suplantar su identidad y poder operar con sus cuentas bancarias en internet; otras, piden una cantidad de dinero para, por ejemplo, enviar el material necesario para desarrollar ese supuesto trabajo o para reservar alojamiento en el extranjero, que es donde radica la falsa empresa para la que trabajará; otro, muy frecuentes, nos piden llamar a un teléfono de tarificación adicional para obtener más información.

En este último caso, el anuncio del supuesto trabajo nos insta a ponernos en contacto con alguna persona de la «empresa» a través de un teléfono móvil. Al llamar, saltará una locución que nos remitirá a un teléfono de tarificación adicional, de los que comienzan por 803, 806 y 807, llamadas que tienen un coste muy elevado ya que nuestro interlocutor tratará de mantenernos en línea el mayor tiempo posible. Los número 806, por ejemplo, tienen un coste por minuto desde redes fijas entre 0,91 euros y 1,21 euros; y desde dispositivos móviles, entre 1,27 euros y 1,57 euros, IVA incluido, por lo que si consiguen retenernos al teléfono los 30 minutos que, como máximo, puede durar una llamada de este tipo, el coste puede ser de casi 50 euros.

En este sentido, hay que recordar que ninguna empresa puede ofrecer empleo a través de llamadas de tarificación adicional, sea de forma directa o indirecta, según lo dispuesto en el Código de Conducta para la prestación de los Servicios de Tarificación Adicional, señala que «los servicios destinados a solicitar u ofrecer empleo o trabajo, directa o indirectamente, ya sea remunerado o sin remunerar, no podrán ofrecerse por medio de llamadas a números de tarificación adicional».

Un ejemplo perfecto de este tipo de estafas es el sucedido hace sólo unas semanas en Sevilla, cuando se realizó una operación policial contra los responsables de colocar carteles anunciando el casting de la serie «Juego de Tronos» en esa ciudad y que derivaban a un teléfono de tarificación adicional: resultado, más de 100.000 euros semanales de beneficios.

Ante esta situación, nuestra recomendación es que jamás se debe llamar a un teléfono de tarificación adicional en relación con una oferta de trabajo, pues su uso está prohibido para este objeto y, probamente detrás de esa oferta no haya nada más que un intento de engañarnos.

Existen multitud de fórmulas de engaño. Estas son algunas de las más frecuentes:

Falsas agencias de empleo: en ocasiones, los estafadores llevan a cabo una campaña más activa, analizando páginas web personales y currículums publicados en sitios de empleo en Internet. Envían mensajes de correo electrónico a los posibles candidatos haciéndose pasar por empresas o agencias de contratación, representándose con sitios web y documentación de apariencia oficial. Después de una serie de promesas y afirmaciones supuestamente realizadas en nombre de empresas legítimas, la víctima es presionada a firmar un contrato, requiriéndosele la entrega de información personal o un pago por adelantado. Una vez que el solicitante del puesto ha formalizado el pago, la «agencia», declina la oferta de empleo en base a supuestas malas referencias por parte del anterior empleador o aduce cualquier otra patraña o invención más o menos elaborada. O, simplemente, cesa en sus operaciones y desaparece para siempre.

Trabaje desde casa: este es un anuncio habitual, en este tipo de ofertas, y siempre exigen realizar un desembolso económico que, a menudo, no supera los 40 o 50 euros. Tras un pago por adelantado se recibirá (teóricamente) el material necesario para la elaboración del producto; a menudo se solicita al usuario que realice un ingreso bancario o un pago a una cadena de 20 dígitos enviando un sobre con 30 euros en sellos a un discreto y anónimo apartado de correos.

Castings de actores y modelos: obviamente no existe dicho trabajo y el anunciante solo busca recopilar videos que usará en páginas de contactos de Internet, probablemente en otro país. En algunos casos también se han detectado ofertas de empleo que exigen, para acceder al casting o formar parte del grupo de actores/modelos que la agencia ofrece, realizar un pago.

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