Diario de un NO nacionalista

Los tres días de Artur Mas

Los tres días de Artur Mas
Artur Mas. BC

Que los democristianos de Unió Democràtica de Catalunya tuviesen que hacer un referéndum interno para decidir si el partido apoyaba la ruta antieuropeísta hacia la ruptura con el resto de España a la que nos empuja enloquecidamente Artur Mas, es un síntoma de las enormes tensiones que tienen que soportar aquellos que se limitaban a refugiarse tras la indefinición, tras los silencios, tras refugios de ambiguos juegos del lenguaje con los que evitar escenarios de suma cero, tensiones y presiones en forma de unas más que deleznables presiones mediáticas (el día de hoy TV3 solo ha entrevistado a los soberanistas de UDC) y políticas para que todos ellos se sometiesen a los mandatos de los guías espirituales del secesionismo.

El resultado de la consulta en UDC es sintomática, vislumbra la fractura social de Cataluña, más concretamente de eso llamado el «catalanismo», tendencia sociopolítica muy poco definida (como casi todas las vagas interpretaciones de los conceptos políticas y sociales con los que juega el nacionalismo) que se ve ante el abismo de vernos apeados del proyecto europeo, de romper con el resto de españoles -y sus mercados incluidos- y entrar en la senda de la incertidumbre jurídica, política y social.

Esa Cataluña biempensante se ha partido en dos, en concreto un 51% contra un 49%, fijémonos que eso encaja en la Cataluña de los 3 tercios sociopolíticos, una tercera parte independentista hipermovilizada y proyectada política, institucional y mediáticamente, una tercera parte contraria a la secesión y una última que bascula entra la decepción y la desafección, es decir poco más del 50% de la población catalana que podría ser considerada catalanista y de estos poco más o menos la mitad son soberanistas…

Lo más lamentable es que Artur Mas -el astuto- parece estar contento ante esta nueva situación de su hasta ahora socio político, parece que esto de dividir en dos cualquier ámbito social o político es el escenario ideal para la nueva trampa secesionista que puede concretarse el próximo día 27 de septiembre, escenario en el que se quiere cercenar la soberanía de los catalanes, que se quiere reducir la capacidad de decisión de la ciudadanía a un simple sí o no, a un blanco o negro que evita exigir las responsabilidades a nuestra clase política.

Cuando el President de la Generalitat ha dado un ultimátum de tres días a Duran Lleida para que se sumasen a la «hoja de ruta», me ha recordado a cuando el Sr. Mas acudió a la Moncloa para conseguir que le dijesen que no a un pacto fiscal imposible y anacrónico para poder poner en marcha la última fase del victimismo propiciatorio del secesionismo, para crear la sensación que en Cataluña o se es independentista o traidor (botifler), o la secesión o la nada, a jugar con la tan poca costumbre democrática de «o estás conmigo o estás contra mí», o estás con el prusses o estás condenado a la muerte social, al escarnio mediático, a la condena pública y publicada.

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