Los nacionalistas adornan esta superioridad moral chantajista

Solo contarán diputados…no los votos

Solo contarán diputados…no los votos
Carme Forcadell (2), Raül Romeva (1), Muriel Casals (3), Artur Mas (4) y Oriol Junqueras (5) encabezarán la candidatura conjunta de CDC y ERC para el 27S. CT

Bajo la lógica nacionalista solo hay una opción: o bien se negocia la independencia o se declara unilateralmente, lo más relevante de ello es que siempre adornan esta superioridad moral chantajista como un discurso adornado de referencias a la democracia, a la cual la visten performativamente como cuando se refieren a la “democracia radical”, “mandato democrático” (que hacen pasar por imperativo),  inmensa mayoría social”, etc. (como podemos ver, el lenguaje hiperbólico y el recurso infatigable al oxímoron, son algunas de las estrategias con la que manipular, precisamente, la calidad democrática a través de la creación de ilusiones, naturalmente se trata de inventar premisas falsas para conseguir infames objetivos) ( Artur Mas, un ludópata de la política.).

Pero ¿hasta qué punto la democracia es algo esencial para los soberanistas?, ¿qué es primero, la democracia o el dogma nacionalista?, ¿qué anteponen los derechos de los ciudadanos o la fatalidad histórica a la que parecen aferrarse con toda la fuerza irracional que pueden disimular?, lo cierto es que la respuesta, aunque está implícita en las propias esencias de una narración nacionalista más cercana a lo sagrado o religioso que a la racional y dialógico, es fácil encontrarla en sus acciones y propuestas (Artur Mas: «No subir al tren de la independencia llevará Cataluña a vía muerta»).

Cuando antes del infausto 9N se le preguntaba a ERC si sería válido el resultado de un referéndum secesionista con una participación del 37% del censo, la respuesta era sí, cuando dicha “consulta” se quedó en el 30% de participación –a pesar de la enorme campaña de publicidad pagada por todos los ciudadanos- se dijo que solo era eso…una consulta, que la verdadera cita sería en unas elecciones autonómicas que ellos considerarían como “plebiscitaria”…ahora en esta locura independentista que nos ha llevado a un largo periodo de desgobierno y manipulación infinita si se le pregunta a los próceres secesionistas cómo interpretar el resultado “plebiscitario” del 27S, responden: “contaremos diputados, no votos…” y esto lo afirma la portavoz del gobierno de la Generalitat (por cierto, ¿esta señora, como portavoz de un gobierno autonómico, no debería representar a todos los catalanes?) («Artur Mas se ha metido en el actual callejón sin salida de retar al Estado con la independencia»).

Algunas de las razones para justificar y argumentar este comportamiento tan “democrático” es “como no nos dejaron hacer un referéndum de autodeterminación pues contaremos lo que queramos” (parece que en Cataluña se ha dado una extraña simbiosis entre romanticismo político de la peor estopa y leninismo en el que una vanguardia se cree poseedora de la única, verdadera y total representación de la ciudadanía del espíritu de una nación inexistente).

Pero veamos, ¿por qué de esta cínica insistencia en contar solo escaños y no votos?, si según ellos esto es una especie de plebiscito ¿por qué cambiar las reglas de su propio juego mental?, básicamente porque saben que por el sistema electoral catalán (Cataluña es la única comunidad autónoma que aún no tiene ley electoral propia) hace que con minorías porcentuales se consiguen mayorías parlamentarias, esto es, se pueden conseguir una mayoría parlamentaria de diputados con menos del 50% de los votos escrutados, esto es lo que ha pasado en anteriores elecciones autonómicas en Cataluña:

La respuesta a la pregunta que planteaba más arriba (¿hasta qué punto la democracia es algo esencial para los soberanistas?), la democracia es solo un instrumento con el que alcanzar sus objetivos ideológicos, juegan con las palabras, pero los hechos son otros: quieren un referéndum sin quorum para que voten pocos pero que sean mayoritariamente favorables a la secesión, pervierten unas legítimas elecciones dándoles un falaz tono plebiscitario y ni siquiera cumplen las normas de los plebiscitos (una perversión de la perversión), de hecho, con esta lógica, desde el año 1999 Cataluña podría ser independiente gracias a una minoría nacionalista que se cree depositaria de las esencias de todos los catalanes.

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