VIOLENCIA MACHISTA ENTRE JÓVENES

VIOLENCIA MACHISTA ENTRE JÓVENES
Iván Sánchez

Hace unos días leía un artículo titulado «La violencia machista sobrevive en los jóvenes», una lectura descorazonadora pero que obedece a una triste realidad. Evidentemente, el porcentaje de jóvenes que entran dentro de este perfil de «maltratadores», es mucho menor de los que rechazan estas aberrantes actitudes, pero lo preocupante es que, este comportamiento, el de la violencia de género, lejos de disminuir en las nuevas generaciones, está aumentando. «El 25% de las mujeres atendidas en los Centros Municipales para la Igualdad, eran menores de 25 años», datos que ponen de manifiesto que la violencia machista no es sólo un problema de parejas adultas, si no que estas conductas están infectando a las nuevas generaciones que creíamos más informadas que nunca, y por ende, pensábamos que estaban vacunadas contra este comportamiento machista.

Esto pone de manifiesto que todavía queda mucho por hacer y que hay que poner todo el esfuerzo en la educación, la información y la formación, pues como han manifestado en reiteradas ocasiones los/as trabajadores/as sociales y educadores/as, son las herramientas más efectivas con las que contamos. Sin embargo, creo que la sociedad también debe jugar un papel muy importante en este asunto. Primero, asumiendo la responsabilidad, porque aunque es cierto que es un problema muy complejo y multicausal, la violencia de género es algo que se remonta a los mismos comienzos de la humanidad y aún hoy sigue vigente. Y segundo, hay que hacer un gran esfuerzo pedagógico y concienciador ya desde el ámbito personal y familiar, desechar las desigualdades que se pueden originar en casa como «ayuda a tu madre a poner la mesa», acciones que se siguen produciendo y que van calando negativamente a los jóvenes.

Quizás el machismo esté muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, debido al legado que llevamos acarreando desde hace años, y que nos dejaron a través de anuncios y de una mal llamada «cultura», en definitiva, una nociva información. Pero como seres racionales, tenemos la potestad de luchar contra dicha herencia. Todos los avances realizados en nuestra historia, se han producido solo porque han sido humanamente posibles. El ser humano que ha llegado a pisar la luna y que ha explorado el fondo del mar, debe empezar a pisar la tierra por la que caminamos a diario, y declarar la guerra contra la violencia de género. No es un trabajo fácil y desde luego tampoco a corto plazo. Contamos con más medios que nunca, con un equipo de profesionales que esgrimen los mejores conocimientos y la voluntad más férrea de cambio, pero si desde la sociedad común no les ayudamos, la batalla puede perderse. Una vez más, está en nuestra mano cambiar el curso de nuestra historia.

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