Caixabank, Sabadell, BBVA o Santander advierten de los "riesgos para la estabilidad financiera" de un triunfo de Junts pel Sí

La banca abandonará en masa Cataluña si Artur Mas y los suyos hacen una declaración de independencia

Jorge Gallardo presidente de Almirall: "Estoy preocupado por una declaración unilateral de independencia en Cataluña"

La banca abandonará en masa Cataluña si Artur Mas y los suyos hacen una declaración de independencia
Dinero, euro, ahoorro y crédito. PD

Las gran banca irrumpió este viernes en la campaña del 27-S con una rotunda declaración conjunta que advierte de que una «ruptura unilateral del marco constitucional» por parte de las fuerzas independentistas tras los comicios le haría replantearse su presencia en Cataluña.

La Asociación Española de la Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) -en las que se integran, entre otras, CaixaBank, Santander, BBVA, Bankia, Banco Sabadell y Popular- alertó de los riesgos que entraña una salida del euro para «proteger a sus depositantes» y dar crédito. La banca reclamó «diálogo» a los políticos para impulsar «reformas».

El comunicado de las patronales financieras puso fin a la cautela que la banca había mantenido hasta ahora respecto al proceso soberanista catalán. Los presidentes de CaixaBank, Isidro Fainé, y Banco Sabadell, Josep Oliu, siempre se habían limitado a apelar al diálogo entre administraciones para alcanzar un acuerdo que solventara el encaje de Cataluña en España (Bruselas: “Una Cataluña independiente saldrá de la Unión Europea automáticamente”).

Ambas entidades, sin embargo, se sumaron ayer a una declaración institucional que alertaba de los «riesgos» para la «estabilidad financiera» que supondría la ruptura con la legalidad por parte de un eventual Gobierno independentista surgido de las urnas el próximo 27-S y su «exclusión de la Unión Europea y del euro».

Las entidades firmantes advirtieron en especial de dos riesgos: la salida del euro y los «graves problemas» de inseguridad jurídica que sufrirían los bancos y cajas con presencia en Cataluña.

Ambas «dificultades» les llevarían, según el comunicado, a «reconsiderar» su «estrategia de implantación» en la comunidad. Y ello, a su vez, acarrearía «riesgo de reducción de la oferta bancaria» y, en consecuencia, de «exclusión financiera» y «encarecimiento y escasez de crédito». Las entidades agregaron que la ruptura pondría en riesgo también su misión de «proteger a los depositantes» y de «mantener la financiación» a familias y empresas.

Los bancos españoles han decidido seguir el ejemplo de lo que ya sucedió con los escoceses una semana antes del referéndum de independencia del 18 de septiembre de 2014. La prensa británica publicó entonces que Royal Bank of Scotland y Lloyds planeaban el traslado de su sede social a Inglaterra en caso de que el electorado respaldara la independencia.

A pesar de que no se ha calibrado con exactitud el impacto que tuvo ese anuncio, el principal motivo (47%) que esgrimieron quienes votaron no a la secesión -la opción que acabó ganando- fue los riesgos que suponía la independencia en relación a la moneda, la pertenencia a la Unión Europea, la economía, los empleos y los precios.

La AEB, presidida por José María Roldán, y la CECA, liderada por Isidro Fainé, se decidieron esta semana por emitir una declaración conjunta advirtiendo de los riesgos de una ruptura del marco constitucional.

Fuentes cercanas al proceso de gestación del comunicado explicaron que algunas entidades mostraron reparos en difundirlo antes de los comicios porque podría ser visto como un intento de interferir en el voto ciudadano (Jorge Gallardo presidente de Almirall: «Estoy preocupado por una declaración unilateral de independencia en Cataluña»).

La banca decidió finalmente tirar adelante, aunque horas antes de la reunión las entidades catalanas intervinieron para «suavizar» el contenido de la nota, de modo que esta solo expresara las consecuencias que podría tener una actuación unilateral por parte del Gobierno catalán.

La crisis cambió por complejo el mapa financiero español, también el catalán. La comunidad perdió nueve cajas de ahorros, aunque vio crecer sus dos principales entidades, sobre todo en el resto de España.

Tras la compra de Banca Cívica, Banco de Valencia o la red de oficinas de Barclays, CaixaBank es el primer banco del país con 14 millones de clientes, el 70% de ellos de fuera de Cataluña, y 33.000 empleados. Tiene, además, participaciones en compañías cotizadas como Gas Natural Fenosa, Abertis, Repsol o Telefónica.

BBVA, segundo banco

El Sabadell, por su parte, se hizo, entre otras entidades, con Banco Guipuzcoano y CAM, con lo que sumó más de 6,4 millones de clientes y 26.000 trabajadores. Además, BBVA se convirtió en el segundo banco de la comunidad con la compra de Unnim y CatalunyaCaixa, de modo que el 30% de su negocio está ya en Cataluña.

Un informe de Barclays elaborado en vísperas del proceso participativo del 9-N que convocó Artur Mas ya advertía de que los bancos catalanes estaban «fuertemente vinculados a España», por lo que «podrían cambiar su sede a España en caso de ruptura» al perder el acceso a la liquidez del Banco Central Europeo.

Tras el anuncio de los bancos, Mas aseguró: «Vale más la voz del pueblo que todo el poder que moviliza Madrid».

El presidente catalán ironizó sobre el comunicado y añadió: «Ahora vendrá una glaciación».

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