"Se hace Historia con una ambición, no con verdades"

Colón y Cervantes (dicen) eran catalanes

"La diferencia entre un inglés y un español es que, para el primero, la identidad no es un problema, y, para el segundo, aún es un tema de discusión"

Colón y Cervantes (dicen) eran catalanes
Colón y Cervantes.

¿O alguien se pensaba que era fruto del azar que los libro de historia de 2º de Bachillerato empiecen por 1714?

Después de una heroica Resistencia y liderando con mano de hierro la Francia de posguerra, el General De Gaulle, en 1969, se opuso a la difusión de la película de Marcel Ophuls, Le chagrin et la pietié.

De Gaulle había contestado al presidente de la ORTF, que le insistía en que la obra contenía «verdades»:

«Se hace Historia con una ambición, no con verdades. De todas maneras, quiero dar a los franceses sueños que los eleven, más que verdades que les rebajen».

La idea es muy folklórica, mas ¿es igualmente satisfactoria?

En una entrevista en La Razón, John Elliot, el hispanista más prestigioso de la actualidad, pronunció una sentencia muy reveladora:

«La diferencia entre un inglés y un español es que, para el primero, la identidad no es un problema, y, para el segundo, aún es un tema de discusión».

Bien conocedores de esta realidad, los separatistas han pretendido crear una nueva identidad, no sólo en el ámbito social sino también en el histórico, deconstruyendo un relato totalmente ajeno a la verdad histórica.

¿O alguien se pensaba que era fruto del azar que los libro de historia de 2º de Bachillerato empiecen por 1714?

Como buen ente nacionalista, el Institut Nova Historia es un organismo generosamente subsidiado con el dinero de todos, cuyo «fin social» es básicamente describir la idílica historia dels Països Catalans y revelarnos que iconos de la historia son en realidad catalanes, pero que un fraude de siglos los hizo españoles.

Revelaciones como que Colón, Cervantes y Da Vinci eran catalanes o que Castilla robó a Cataluña el Siglo de Oro, descubrimiento de América incluido, nos han causado carcajadas incontroladas en unos y alegrías en épocas deprimentes de exámenes en otros.

¿Qué opina la historiografía seria, internacional, sobre el mito nacionalista dels Països Catalans y els 300 anys d’ ocupació? A pesar de ser un hombre de temple calmado y pulso pausado, John Elliot fue muy c

ontundente al decir que los jóvenes catalanes están aprendiendo una Historia falsa. Después de haber visto medio mundo, no pudo reprimir su estupefacción cuando en una universidad catalana, un joven, que además estudiaba Historia, creyera que la Guerra Civil era una guerra de España contra Cataluña.

Otro historiador de fama internacional, el doctor por la Universidad de Oxford Henry Kamen, criticó que en Cataluña se falseara la Historia como hizo Franco para su España «una, grande y libre».

Después de la imputación de Artur Mas,como en toda buena campaña de victimización no faltarán las comparativas con Lluís Companys. Ante el bombardeo de propaganda que nos espera estos días desde TV3; película, documental y libro incluido, recomiendo fervientemente la lectura de Stanley G Payne, quien explica que el Gobierno de la Generalitat Republicana sólo representaba al catalanismo de izquierdas y que abrazó una revolución anarquista.

¿Por qué se nos oculta que el 11 de septiembre de 1714 fue el final de una guerra de sucesión a la Corona de España y no una guerra de secesión ?¿Por qué se nos oculta que la tauromaquia ha sido una tradición muy arraigada entre los catalanes, siendo la primera corrida en Cardona en 1409?

¿Por qué se nos oculta que la política hiperproteccionista de los gobiernos españoles a la industria catalana desde el siglo XIX hasta el Plan de Estabilización de 1959, fue en beneficio de las empresas catalanas?

Ante el relato oficialista establecido por el status quo nacionalista y las falacias de los portavoces del régimen, los mitos ahistóricos terminarán inexorablemente cayendo por su propio peso; si no, al tiempo.

Joaquim Vandellós Ripoll

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