¡En Cataluña se han acabado los problemas!

Democracia de baja intensidad

Democracia de baja intensidad
Artur Mas, saliendo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. EP

Quiero reafirmar mi más absoluto respeto a la justicia, al estado de derecho, y a la separación de poderes que emana de la democracia, ¿a que viene reafirmar una obviedad que debemos llevar todos los ciudadanos en nuestro ADN democrático?

Pues viene a que parece que no todos lo tienen! viendo lo que ocurre últimamente en las puertas de los juzgados en Cataluña, parece ser que como si de una enfermedad se tratará la secuencia del código se torna de un populismo totalitario que espanta, esa involución genética eleva mi afirmación de anécdota a categoría.

Es absolutamente inadmisible como desde el gobierno de la Generalitat con casi todos sus miembros a la cabeza (alguna baja hubo de última hora por indisposición, cosas del cambio de tiempo) se manifiestan acompañando al mesías del desastre patrio a las puertas de los juzgados, donde intentan presionar al Tribunal superior de Cataluña, llegando hasta sus mismas puertas, acompañan al imputado de turno en una procesión de caras largas con tintes sentimentalistas casi ridículo, jaleados por una masa de pensamiento único, uniformada, y fanatizada.

¡En Cataluña se han acabado los problemas! ¿los hospitales ya no tienen listas de espera?, ¿el desempleo es residual?, ¿las farmacias por fin han cobrado? etc etc. La acción de gobierno debe fluir por ella sola, la dirección política de la gestión debe navegar en modo piloto automático, ya que no solo el ejecutivo, y parte del legislativo autonómico catalán dedican las mañanas acompañar a los presuntos, que ahora también una buena parte de alcaldes catalanes se suman al triste paseo matutino, estos, eso si provistos de sus varas de mando municipal, unas varas que bien podrían blandir para pastorear al rebaño obcecado hacía el abismo totalitarista, mejor servicio darían a la sociedad si las utilizaran para varear olivos.

Hay quienes van más allá aún, altos cargos llaman temerariamente a la desobediencia civil, imbuidos en un exacerbado sentimiento que les nubla el raciocinio que en algún momento se les supuso que tenían, y que por lo visto está dando vueltas junto con el sentido común en la espiral de despropósitos del tornado independentista que asola nuestra región, destruyendo, enfrentando y dividiendo a una sociedad que iba alcanzando su madurez, un camino que florecía tímidamente consolidándose inexorablemente en el tiempo, en el arduo camino hubo muchos contratiempos, pero como con todos los contratiempos en la vida, con buena voluntad se solventan.

Y por supuesto deben tener claro que la sinrazón totalitarista por más tiros que se den en el pie democrático que ha permitido su presencia activa en la política, no va a poder frenar lo que el conjunto de la sociedad española construyo en su día, y que ha hecho perdurar todos estos años, convirtiéndolo en el espacio de tiempo más longevo y próspero de la historia de nuestro país.

Jordi Rosiñol Lorenzo

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