Diario de un No nacionalista

¿Democracia y libertarios?

La política catalana ha enloquecido, las coaliciones se rompen y el catalanismo cae en la epifanía del separatismo

¿Democracia y libertarios?
Artur Mas. CT

Los conservadores no saben si lo son, la derecha flirtea con los antisistema, los antisistema coquetean con la casta nacionalista, los medios de comunicación pública y subvencionada atentos a la entronización posmoderna del Gran Líder

La política catalana ha enloquecido, las coaliciones se rompen, el catalanismo cae en la epifanía del separatismo, los conservadores no saben si lo son, la derecha flirtea con los antisistema, los antisistema coquetean con la casta nacionalista, los medios de comunicación pública y subvencionada atentos a la entronización posmoderna del Gran Líder, mayorías convertidas en minorías y viceversa, partidos que cambian de nombre haciendo creer que el nombre hace la cosa…

Y aquí estamos, ante un partido otrora considerado nacionalista y (falazmente) «moderado» que nos he empujado al delirio independentista, cambiando de nombre, los convergentes ahora se hacen llamar Democràcia i Llibertat, imagino que dicho invento será fruto del remordimiento y/o del cinismo con el que han operado los próceres nacionalista, lo cierto es que el refranero ya lo dice: dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Pero el mar de (aparentes) contradicciones en el que navega el Gran Timonel nacionalista, aquél que presumía en 2012 de conformar un gobierno «business friendly», tenemos al Presidente en funciones de la Generalitat buscando la alianza del populismo poscomunista de la CUP, aceptando políticas más propias de la Venezuela chavista o del país del supremacismo mágico, sin embargo, por lo extraño que pudiera parecer, es mucho lo que une al conservadurismo convergente con el libertarismo proletario: un nihilismo cínico que antepone el dogma a la libertad, la ideología a la democracia, la misión al bienestar, lo (políticamente) privado a la cosa pública.

Veamos lo que une a las dos formaciones CUP y Democràcia y Llibertat (exCDC):

  1. • Las dos son pancatalanistas, quieren conformar una Gran Cataluña (los «Países Catalanes») con parecidas excusas etnicistas, históricas y culturales que usaban los partidarios de la Gran Serbia en los años noventa del siglo pasado.
  2. • Ambos partidos son euroescépticos, los cuperos son claramente antieuropeístas, quieren sacarnos de la UE, Artur Mas y los suyos saben que saldremos del proyecto Europeo pero les da igual.
  3. • En el programa de la CUP aparece la salida del euro, naturalmente en esto los exconvergentes también son cómplices por omisión: la secesión nos llevará fuera de la zona euro y de la cobertura del BCE.
  4. • Los asamblearios quieren salir de la OTAN, del FMI, de la OCDE… cuestiones tan autoevidentes que ¿para qué llevarles la contraría?
  5. • La CUP apuesta por el impago de la deuda pública como medida de choque, algo que no debería preocuparles, porque una Cataluña separada del resto de España y fuera de la Unión Europea, el impago y la quiebra de las finanzas públicas sería inevitable, y Mas-Colell lo sabe, la secesión hipotecaría durante generaciones a todos los catalanes.
  6. • Control de capitales o mejor dicho, la imposición de un corralito (pagar las fantasías de los demagogos es algo muy caro), cuestión que tampoco discuten los expertos económicos de Democràcia i Llibertat, básicamente porque volvemos a estar en el terreno de la inevitabilidad.
  7. • En política exterior tienen claras sus líneas estratégicas: acercarse a países punteros como Venezuela, Cuba, países del ALBA o cualquier otro al que se le haya parado el reloj de la historia.
  8. • Finalmente, la democracia es para los dos partidos un mero instrumento para alcanzar sus objetivos esencialistas, la regla de las mayorías solo es aplicable si les conviene, porque la única mayoría legítima es aquella que le da la razón, el resto no son merecedores de ser considerados verdaderos catalanes.

Como vemos, la diabólica unión entre intereses espurios y dogma nos lleva a un escenario degradación política, económica y moral en el que la ideología se impone a la razón y a la democracia, escenario en el que la fractura social tardará mucho en curar y en el que la cultura política estará más cerca de los estándares autoritarios que de la democracia liberal.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído