RIFIRRAFE DURANTE LA CENA DE 'HERMANDAD' DEL PP BALEAR

A la exdiputada Ana María Aguiló le quieren quitar su silla… los que temen perderla

El secretario general, Andreu Ferrer, le abre un expediente de tomo y lomo tras llamarla "sinvergüenza"

A la exdiputada Ana María Aguiló le quieren quitar su silla... los que temen perderla
Ana María Aguiló EP

Sebastià Barceló, marido de Aguiló, asegura que el gerente del partido, Lorenzo García Moll, le llamó "gilipollas"

Están de los nervios. El sector ‘rodriguista’ del PP se ve acorralado por los partidarios del arrasador exalcalde y flamante diputado electo, Mateo Isern, que quiere hacer borrón y cuenta nueva con el ‘viejo’ PP balear que sigue al parecer de ‘resaca’ tras los desmanes del sátrapa Bauzá, -y su vieja guardia-, muchos de ellos en un forzado exilio de imposible retorno.

Y esta encarnizada lucha entre ambos bandos tuvo su punto álgido en la cena de hermandad celebrada la semana pasada en el restaurante Son Termes de Bunyola, amargo ágape con motivo de las elecciones generales.

Allí, no volaron sillas de milagro, aunque éstas fueron el motivo de que la valiente y entregada exdiputada Ana María Aguiló, pueda ser suspendida ahora de militancia, si el comité de derechos y garantías del partido estima que el comportamiento de la mentada merece la apertura de un expediente disciplinario. Y es que la ha ‘denunciado’ Andreu Ferrer, estrenado secretario general del partido y acérrimo de José María Rodríguez. 

LOS HECHOS

Todo empezó por el reparto de sillas y mesas entre afiliados. Aguiló las había dispuesto con una serie de tarjetas, detalle que sacó de quicio al joven Ferrer, que la espetó: «tú no eres nadie para reservar mesas».

En esto que se metió de por medio el iracundo gerente del partido, Lorenzo García, que según Sebastià Barceló, marido de Aguiló, le llamó «gilipollas» con todas las letras, tras haber calificado antes de «sinvergüenza» a la expresidenta del sindicato ANPE.

«Yo entiendo que el secretario general, Andreu Ferrer, estuviera muy nervioso, ya que en aquel acto se puso de manifiesto la mala organización que reinó. Las mesas no estaban reservadas y por ello yo puse los nombres de las personas que habían pagado»,

señala esta última, que al final se salió con la suya:

«Todo este episodio tiene el claro objetivo de desprestigiar porque no soy de la facción del secretario general».

Las espadas siguen en alto…

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