"En Madrid tengo cuernos, cola y huelo a azufre"

El fiscal cree que el independentista Artur Mas cometió el 9N delitos castigados con cárcel

La votación independentista puede ser no sólo desobediencia al TC, sino también malversación y prevaricación, que agravan el rango de las penas a las que podrían enfrentarse quienes pusieron dinero y medios públicos al servicio de la consulta

El fiscal cree que el independentista Artur Mas cometió el 9N delitos castigados con cárcel
Artur Mas, líder de CDC. BC

Estaba todo muy podrido en la negociación con la CUP

Sigue dando por saco y chuleando, pero lo tiene crudo Artur Mas.  El fiscal cree que el expresidente de la Generalitat catalana cometió el 9N delitos castigados con cárcel.

En su texto, el fiscal lo tiene claro:

«La votación independentista puede ser no sólo desobediencia al TC, sino también malversación y prevaricación, que agravan el rango de las penas a las que podrían enfrentarse quienes pusieron dinero y medios públicos al servicio de la consulta».

Y a las espera de lo que se avecina, un mes después de dejar el ‘trono’, y con su habitual victimismo, vende Mas que los «poderes del Estado» querían tumbarle «a cualquier precio» y que al final tuvo que dar un paso al lado.

El expresidente catalán Artur Mas ha revelado este 8 de febrero de 2016 que fue él quien escogió a Carles Puigdemont para sustituirle al frente de la Generalitat y que lo escogió porque es una persona que «se cree el proceso soberanista» y porque «intuía que dentro de la propia CDC y de Junts pel Sí era un nombre que despertaría consenso».

Además, ha admitido que «en parte se ha liberado» al dar este «paso al lado». Cree que con este gesto se ha «destensado» a Cataluña, dado que él había ejercido un «liderazgo muy fuerte» que había provocado que tuviera gente al lado pero también en contra. No obstante, no ha descartado volver a presentarse a la presidencia de la Generalitat.

«Estoy en la reserva, pero mi voluntad es no volverme a presentar».

El líder convergente se ha pronunciado así en una entrevista en ‘Rac 1′, donde ha revelado también que el ‘president’ ya le ha pedido que dé una mano a nivel internacional, con acciones discretas.

Como es preceptivo, ha tirado de su habitual discurso victimista para vender que los «poderes del Estado» querían tumbarle «a cualquier precio» y que al final tuvo que dar un «paso al lado».

También ha revelado que no le ha llamado «nadie en Madrid»:

«Allí soy el demonio. Tengo cuernos, cola y huelo a azufre».

Sobre la exigencia de la CUP para que renunciara ha dicho que era «absurda» porque «ya no respondía a una razón», sino más bien a unas «manías y unas maneras de hacer» que, a su juicio, «no sirven para construir un país»:

«Estaba todo muy podrido en la negociación con la CUP».

Asimismo, ha aprovechado para avisar a la formación anticapitalista de que el acuerdo de estabilidad para la investidura de Puigdemont le obliga a apoyar los Presupuestos de 2016.

«El documento del acuerdo con la CUP es muy claro, dice que no pueden votar con los partidos contrarios al proceso soberanista. Según este papel, los presupuestos deben quedar aprobados».

Preguntado sobre el proceso judicial por el 9N, ha señalado que ya ha explicado todo lo que tenía que decir ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y que le parecería «delirante y altamente vergonzoso que un Estado acabe condenado por poner las urnas».

«De ocurrir sería muy pedagógico para Europa y el mundo sobre la calidad de la democracia española».

Artur Mas también ha explicado que creará una plataforma ciudadana para impulsar un «nuevo movimiento» de centro político catalán «amplio» con miembros del partido y de la sociedad civil, con el objetivo de que el independentismo catalán supere el 50 % de las adhesiones.

La iniciativa ya la avanzó el pasado sábado durante su intervención en el Consell Nacional de CDC, celebrado en Bellaterra (Barcelona), en lo que fue el inicio de la refundación del partido de cara al congreso que celebrará a principios del próximo mes de junio.

Ha apelado a «poner en línea» todos los actores del país para garantizar el «éxito» del proceso soberanista, con un espíritu «fundacional» y con la «corresponsabilidad» de los partidos políticos para «preparar el país en un momento decisivo».

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