Victoria Rosell se negó a ser identificada en el control de seguridad para acceder a la zona de embarque

‘Miss Aeropuertos’, la desquiciada juez de Podemos, vuelve a montar el pollo en un aeropuerto

El delegado afea en público que esgrima siempre su condición de diputada para tratar de obtener privilegios

No es más tonta, porque no puede, pero a soberbía, presuntuosa, engreida, fatua y ‘borrica‘ no hay en este momento quien gane a Víctoria Rosell en el pringoso panorama político español.

La diputada de Podemos y exjuez protagonizó este 3 de abril de 2016 un nuevo ‘pollo‘ en el aeropuerto de Gran Canaria.

Y este de pelea, porque la podemita se negó a ser identificada en el control de seguridad para acceder a la zona de embarque, que paralizó el normal funcionamiento de la terminal.

El Delegado del Gobierno en Canarias, Enrique Hernández Bento, que ha detallado elo ocurrido, avisa a la pretenciosa Rosell de que no puede pretender «privilegios» y le afea en público que esgrima siempre su condición de diputada para tratar de obtenerlos.

El incidente, que quedó registrado en el Sistema Integrado de Gestión Operativo, SIGO, de la Guardia Civil, se produjo en la madrugada del domingo 3 de abril, a las 6:45 horas.

La diputada de la formación morada se encontraba en el control de salidas cuando requirió una explicación al auxiliar del citado puesto, por que había unas maletas en un carrito en el pasillo de entrada.

Los responsables de seguridad le respondieron que el citado equipaje ya estaba controlado por su dueño, que en ese momento hablaba por teléfono a sólo unos metros.

‘Miss Aeropuertos’ Rosell increpó de nuevo a los auxiliares de seguridad, alegando a voces que ella es «diputada» y sabe que las maletas debían estar a 200 metros.

Tras escuchar con cara de pasmo y cierta rechifla las voces de la de Podemos, el personal del control retornó a su labor y -como establecen las norma- pidió educamente a la exjuez Rosell que que separara su ordenador del maletín y del resto de objetos, como deben hacer todos los pasajeros.

Explicaron a la podemita que se trataba del sistema de actuación cotidiano.

Según explicó el delegado del Gobierno en las islas, Rosell se enfadó muchísimo, se puso como una pantera y comenzó a gritar que aquello era una burla.

Añadió fuera de sí:

«¡Seguro que al ministro Soria, el titular de Industria, no le hacen esas cosas!».

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