Cristina Pardo pilla a Echenique con sillita y todo

Escribe Alfonso Rojo este martes 2 de agosto de 2016 su columna en ‘La Razón’, que arranca diciendo así:

Lo conducían sin miramientos hacia la salida y el hombre arrastraba lo pies y protestaba muy digno:

«¿Pero por qué me echan?»

El conserje le señala la puerta: «Por hacerse pis en la piscina».

El paisano, encogiendo los hombros, abriendo los brazos y poniendo cara de inocente, argumenta: «Pero si lo hace todo el mundo».

A lo que el empleado replica lapidario: «Es verdad, pero no desde el trampolín».

Prosigue el periodista:

Me van a perdonar Rosa María Artal, Elisa Beni y un montón de colegas de profesión, que estos días se han partido el pecho justificando que Echenique ni pagase la Seguridad Social ni tuviera dado de alta a su asistente, pero lo del secretario de organización de Podemos equivale a mearse en la alberca pública desde lo alto del trampolín. ¡Por la boca muere el pez! Echenique decía en mayo que «era una vergüenza» no pagarle la Seguridad Social a las cuidadoras.

‘El todo el mundo lo hace’ o eso ya más maquiavélico de ‘el sistema me empujó’, puede valer para el ciudadano común y corriente, pero no para un político, máxime cuando unos días antes de que lo pillaran con las manos en la masa, subía mensajes a Twitter donde pontificaba: «Es una vergüenza que tengamos a cuidadoras sin pagarles la seguridad social». Jaime González, harto de los podemitas que dan lecciones y esconden pufos: «¿De dónde puñetas se cree Echenique que sale el dinero para pensiones?»

Salvando las distancias, porque es un personaje diferente aunque abreva en el mismo partido, algo similar ocurre con el combativo Diego Cañamero.

Cierto que hay que ser despiadado para no ayudar a tus hermanos y que la caridad, antes incluso que por ti mismo, comienza con tus familiares, pero repartir pisos y solares entre la parentela, aprovechando que estás de alcalde del pueblo, no es de recibo. Los pufos del ‘asalta fincas’ Cañamero: se montó un cortijo a subvenciones para sus familiares.

Los diputados, los jueces, los curas, los maestros, los militares y si me apuran, hasta los periodistas, ocupan un espacio elevado en la sociedad que conlleva ciertos privilegios e ineludibles obligaciones. Entre estas últimas se incluyen ser coherente y dar buen ejemplo o por lo menos no darlo malo. El ‘asalta fincas’ Cañamero ya la lía en el Congreso: «Hay que ser insumisos ante las leyes».

Cuando existía en España la mili, una de las primeras cosas que te inculcaban en los cursos de IMEC, de los que salías alférez o sargento, era que el mando comía y se acostaba después que la tropa. Poco sacrificio o esfuerzo puedes exigir a tus hombres a la hora del combate, si te han estado viendo tirarte como una fiera antes que nadie a la olla de patatas, a la hora del rancho.

Como rezaba un viejo refrán español ya en desuso, ‘en la vida hay que elegir entre el parné y la Marcha de Infantes’. En otras palabras: si buscas pasta o privilegios no entres en Política.

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