Vacío institucional sin precedentes

El patético Puigdemont hace un ridículo mayúsculo intentando colar su referéndum en Bruselas

Tan solo los eurodiputados propios, sus asistentes y funcionarios de la Generalitat en la UE han asistido a la conferencia del presidente y sus socios

La excursión en avión se salda con un fracaso absoluto, sin paliativos. Si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, albergaba alguna esperanza de «colocar» su propuesta de referéndum soberanista en las instituciones europeas, este martes ha podido comprobar de propia mano el vacío que Bruselas hace a su hoja de ruta (Puigdemont y el castellano: la carta que ha enviado a Mariano Rajoy es digna de un alumno de primaria).

Ningún comisario, alto cargo o representante institucional europeo -ni siquiera de nivel medio y por razones de estricto protocolo- ha recibido a la delegación del Gobierno catalán, integrada también por su vicepresidente, Oriol Junqueras, y su consejero de Exteriores, Raúl Romeva (La Generalitat dice que la conferencia de Puigdemont será «un éxito» y cree que el boicot del PP es por «impotencia»).

Los eurodiputados españoles de PP y PSOE, ni los de Ciudadanos y UPyD -socios de la antigua Convergencia en el grupo ALDE- no han asistido a escuchar la conferencia de Puigdemont. En este sentido, el actual inquilino de la Generalitat ha cosechado un fracaso aún mayor que el que obtuvo su antecesor, Artur Mas, en viajes precedentes.

Los partidos que integran Juntos por el Sí se han visto así obligados a pasar lista y a hacer fichar a los asistentes de sus eurodiputados y a los funcionarios de la delegación que Cataluña mantiene abierta en Bruselas.

Con ellos, más algunos europarlamentarios del PNV e Izquierda Unida, Puigdemont logró llenar la sala reservada por su propio partido para la ocasión.

En su conferencia, la mayor parte en catalán aunque usó también el inglés y el francés, Puigdemont no se anduvo con rodeos y fue directo al grano.

«Estamos en Bruselas para reafirmar nuestro compromiso para convocar este referéndum».

Y ante un auditorio fiel, ha consumado su amenaza:

«este año Cataluña celebrará un referéndum vinculante».

Puigdemont -que ha vuelto a culpar de la actual situación a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto- ha dicho que esa resolución judicial supuso «un antes y un después» para los catalanes.

Y ha apostillado: «la celebración del referéndum es viable a nivel jurídico y el problema es solo la falta de voluntad política».

«No nos pararemos si el gobierno español continúa obstinado en el no a todo y se niega a cualquier negociación. Como muy tarde en septiembre del 2017, Cataluña celebrará un referéndum vinculante sobre la independencia. Si es pactado, mucho mejor, así lo preferimos. Si no puede ser, manifestamos que lo organizaremos igualmente».

Y entre aplausos con ese mismo mensaje concluyó Puigdemont su visita; «habría un referéndum legítimo, legal, con todas las garantías democráticas, eficaz y vinculante».

El victimismo de Junqueras

En un tono mucho más victimista se ha expresado Oriol Junqueras (ERC). «Las economías de la zona euro progresan lentamente. Pero hay excepciones y Cataluña es una de ellas», se ha lamentado, insinuando la responsabilidad del gobierno de Mariano Rajoy.

«Nos preocupa el fondo de reserva de las pensiones españolas, que se ha utilizado para financiar los gastos corrientes».

Por su parte, Raúl Romeva ha reivindicado el europeismo de los catalanes.

«Los catalanes son ciudadanos europeos, y Europa no se podrá construir sin tener en cuenta a sus ciudadanos. Europa es una idea querida por los catalanes y nos preocupa su futuro. No hemos venido a reclamar nada, si no ha explicarnos sin intermediarios».

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