El conductor de la furgoneta asesina de La Rambla

Younes Abouyaaqoub: el fanático musulmán que sólo quería matar cristianos

De Mrirt a Ripoll: al menos cuatro terroristas son del mismo pueblo marroquí

Younes Abouyaaqoub: el fanático musulmán que sólo quería matar cristianos
Younes Abouyaaqoub, la furgoneta de La Rambla, y el terrorista antes y después. PD

El miserable huyó a pie por la Boquería, tras atropellar mujeres, hombres y niños, y lo hizo en el coche de Pau Pérez, al que acuchilló

Después de pasar cuatro días huido, este 21 de agosto de 2017, Younes Abouyaaqoub, el terrorista islámico que conducía la furgoneta asesina durante  el masivo atropello de Barcelona, fue cazado como un perro.

Era el único cabo suelto que quedaba tras los atentados: el resto de sus once compañeros de célula murieron en Alcanar (el día de antes, tras una explosión fortuita), ese mismo día tras la persecución en Cambrils o se encuentran detenidos (Estaban demasiado ocupados en proteger a ‘okupas’ y perseguir españolistas para acordarse de poner bolardos).

Fue una vecina quien comunicó a las autoridades que alguien con las mismas características que el siniestro personaje del que se hablaba en televisión y cuya cara aparecía en pantalla estaba rondando por una gasolinera de Subirats (Barcelona).

Dos mossos lo hallaron escondido en las afueras del pueblo, con un falso cinturón de explosivos y lo cosieron a balazos a una decena de metros de distancia.

La vida de Younes finalizó en un viñedo. Estaba sólo, pero existe la sospecha de que intentaba contactar con algún amigo islámico en las casas del lugar.

Tan sólo había logrado avanzar 49 kilómetros. Es lo que separa las Ramblas de Barcelona donde perpetró una matanza el pasado jueves y el campo en el que finalmente murió a los 22 años de edad.

Nacido en 1995 en la pequeña localidad de Mrirt, en el centro de Marruecos, se mudó a España junto a sus padres y su hermano pequeño, Houssaine.

Eligieron Ripoll, el municipio donde creció este joven. Allí conoció a una persona mayor que él, se llamaba Abdelbaki Es Satti y era el imán de la localidad gerundense cuyos restos mortales han aparecido bajo los escombros de la casa de Alcanar (Tarragona) que usaban como base logística.

Este clérgo, al que un orondo magistrado permitió quedarse en España a pesar de tener antecedentes, estar implicado en tráfico de drogas y haber tenido relación con los terroristas del 11M, fue quien ejerció sobre Younes la influencia necesaria para captarle para la célula que planeaba realizar uno o varios atentados a gran escala con explosivos en la ciudad de Barcelona (Un juez de Castellón impidió la expulsión de España del cerebro de los ataques ).

El imán también captó a su hermano, menor de edad. A este joven también le esperaba la muerte en Cambrils junto a sus cuatro compañeros, todos abatidos por la Policía cuando intentaban imitar el atropello de Barcelona (El imán asesino que daba clases a los niños).

El facineroso Younes no contaba con antecedentes por terrorismo ni estaba en los archivos de la policía como posible yihadista. Fue con su tarjeta de crédito con la que la célula terrorista alquiló las furgonetas que empleó en la masacre, pues los Mossos encontraron documentación con su nombre en uno de los furgones que se interceptaron en el municipio de Vic horas después del atentado de las Ramblas.

Sus vecinos de Ripoll lo definían como una persona «tímida, tranquila y reservada» que se relacionaba con un grupo de jóvenes de origen marroquí, los mismos con los que fue al instituto y con los que se enroló en la célula yihadista, a la que arrastró a su hermano Houssaine, de 19 años, abatido por la Policía en Cambrils.

Cuatro días de huida

Tras la explosión en la casa de Alcanar, Abouyaaqoub emprendió de manera individual el atropello masivo en La Rambla. De acuerdo con la reconstrucción de los pasos del terrorista realizada por los Mossos d’Esquadra, tras el atropello masivo se dirigió al mercado de la Boqueria y caminó hasta la zona universitaria de Barcelona, donde llegó entre las 18:10 y las 18:20 horas.

El terrorista apuñaló entonces a Pau Pérez cuando éste se disponía a aparcar su coche y, tras colocarlo en los asientos traseros del vehículo, emprendió la huida al volante del turismo, con el que se saltó a toda velocidad un control policial de la Diagonal y dejó herida a una mosso d’esquadra.

Poco después, los agentes encontraron aparcado en Sant Just Desvern el turismo del joven de Vilafranca, con su cadáver en el interior, y a partir de ahí, «se le pierde la pista».

La policía cuenta con evidencias científicas, además de declaraciones de testigos e imágenes, que sitúan al terrorista huido al volante del vehículo de Pau Pérez. De esa forma, el joven de Vilafranca del Penedès, de 34 años, se ha convertido en la decimoquinta víctima mortal de los atentados terroristas del pasado jueves.

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