El presidente de la Cámara catalana hace un alegato a favor de Junqueras, Forn y los Jordis y le llaman al orden

El épico zasca de la decana de abogados catalanes a Torrent, el brazo tonto del Parlament, incendia al separatismo

Santiago González, en su blog: "Celebren que un pelotón de jueces tengan su sentido del decoro y de la dignidad por encima de las convenciones y pregúntense después por qué el ministro de Justicia no se movió de su asiento"

La escena no tiene precio. El Colegio de Abogados de Cataluña había invitado a Roger Torrent, el presidente del Parlamento regional, a un acto institucional. Concretamente se celebraba San Raimundo de Peñafort, patrono de la abogacía y se reconocía la labor de los abogados con medio siglo de ejercicio.

Y claro, siendo este cargo un separatista de tres pares de narices, tenía que liarla, tal y como cuenta Santiago González en su blog:

En Barcelona era Sant Raimon de Peñafort y Torrent, el brazo más tont del Parlament creyó llegado su momento, que fue el elegido por buena parte de los miembros de la judicatura presentes para darse el dos: el presidente del Tribunal Superior de Justicia, el fiscal superior, el que fue vicepresidente del tribunal Constitucional Eugeni Gay,-quién lo iba a decir-la fiscal jefe de Barcelona. Mientras los citados y algunos otros desfilaban hacia la salida y Torrent ponía la cara de tonto que puede verse en el video, la decena del Colegio de Abogados, Eugenia Gay, le decía: «Presidente, esa no era la idea, ya la has armado, muchas gracias. De verdad, por favor, prefiero que acabes ya. No podías hacer esto».

Y pide que nos centremos en un hecho puntual:

Ustedes mírenle la cara, celebren que un pelotón de jueces tengan su sentido del decoro y de la dignidad por encima de las convenciones y pregúntense después por qué el ministro de Justicia no se movió de su asiento.

Y acaba recordando una divertida anécdota:

La cara, qué cara, recuerda la famosa anécdota de Fraga y Pío Cabanillas, cuando encontraron en Galicia una cala recóndita y decidieron darse un bañen pelota picada, con tan mala fortuna que les sorprendió una excursión de monjitas que pastoreaban a unas colegialas. Fraga echó a correr despavorido, tapándose las partes pudendas con las manos, mientras Cabanillas le corregía sabiamente: «La cara, Manolo, la cara». Eso tenía que haber hecho Torrent, taparse la cara el pobre.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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