(PD).- Una frase malinterpretada que Bill Gates pronunció en Florida sirvió de mecha para que una «encendida» industria informática volviera a cargar contra un denostado, ¿y ya fracasado?, Windows Vista.

Es indudable que el fundador de la firma de Redmond cuidó poco sus palabras al comentar que la próxima versión de su sistema operativo podría ver la luz en el 2009, lo que significaría que Vista podría ser uno de los Windows con menor tiempo de vida. Pero, probablemente a lo que se refería el magnate de la informática era que en esa fecha se podría adelantar una versión beta estable del ya conocido como Windows 7 y no una versión comercial definitiva del mismo. Sea como sea, sus palabras provocaron un auténtico terremoto y animaron de nuevo a los analistas a afirmar que el nuevo sistema pasa por sus horas más bajas, tan solo un año y cuatro meses después de su lanzamiento.
José Manuel Alarcón, director de Krasis, la firma viguesa que testea algunos programas de Microsoft, no lo tiene, sin embargo, tan claro: «Algunos han aprovechado la ocasión para hablar de crisis en la empresa, la cual pretendería sacar un nuevo sistema para paliar un supuesto ?fiasco? de Vista, pero esto no tiene sentido alguno. Microsoft, antes incluso, de sacar la versión definitiva de un sistema operativo, ya trabaja con el que le seguirá varios años más tarde. Pasó con Windows 2000, con XP y, desde luego, Vista no iba a ser una excepción. Normalmente el siguiente sale al mercado unos cuatro años después de su fundación por lo que los tiempos cuadran perfectamente». Y es que, a pesar de la frase de Gates, lo más probable es que Windows 7 (que dará un mayor protagonismo a los interfaces táctiles) no vea la luz hasta bien entrado el 2010, como cuenta Olalla Sánchez en La Voz de Galicia.
El catastrofismo sobre el Vista, que ratifica, además, esa máxima no escrita de que casi todo el mundo rechaza las nuevas versiones de Windows y cree que van a fracasar hasta que al final acaban por ser aceptadas, tampoco se entiende en Microsoft, el cual asegura que en enero vendió su licencia número 100 millones, sin puntualizar, eso sí, que la mayor parte de ellas fueron adquiridas por fabricantes de ordenadores. Avalando esta última tesis se encontrarían, además, ciertos estudios, como el de IDC, para el cual el 60% de los pecés de particulares y el 70% de los usados en empresas aún utilizan XP.
Pero, ¿qué le sucede a un sistema cuyo desarrollo llevó cinco años de trabajo y requirió más de 3.700 millones de euros? Sin poner en duda su mayor seguridad, muchos usuarios se quejan del elevado precio del mismo y de su incompatibilidad con ciertos programas. Alarcón va más allá y marca dos barreras importantes: «La escasez de controladores de calidad para el hardware y la existencia de una cierta dificultad para migrar desde XP».
Todo ello, unido, además, a que la compañía ha anunciado que mantendrá la versión básica del XP hasta el 2010 para los ordenadores de bajo coste, lo que alarga la vida del «viejo» sistema operativo. «Hoy por hoy, el mayor enemigo de Vista sigue siendo el XP, y no desde luego Linux, MacOS o un hipotético Windows 7.0», concluye Alarcón.
