El ‘quiero y no puedo’ de la informática

(PD).- Hace años que ya nadie considera que tener un ordenador de sobremesa que no corresponda a ningún gran fabricante sea tener una copia de un ordenador IBM. Se los conoce como clónicos, sistemas ensamblados con piezas de aquí y de allá que ofrecen un buen rendimiento. El paso del tiempo es uno de los factores que convierte a los productos que nacen con espíritu de copia en productos clónicos, aunque también la respuesta del departamento legal de la empresa a la que supuestamente imitan.

Con el lanzamiento del iPhone, algunos fabricantes se lanzaron a comercializar sus propias versiones de este dispositivo. Con un diseño similar pero casi nunca idéntico, se trata de terminales que crecen aprovechando el éxito y la buena imagen de una gran compañía, escribe Blanca Salvatierra para La Vanguardia.
Los sistemas clónicos tienen una aceptación desigual dependiendo del tipo de dispositivo del que se trate y del país en el que se fabrique. Un 60% de los teléfonos móviles que se comercializan en China son terminales clónicos, según las declaraciones que el director de la consultora Inside Mobile, James Hilton, ha realizado para la revista on-line The Inquirer.

Aunque algunos apuntan que este tipo de sistemas restan ventas a sus versiones oficiales, el especialista en marketing Juan Pablo Seijo argumenta que se dirigen a un público distinto que, de otra forma, no podría adquirir un dispositivo de este tipo. Seijo añade que, de hecho, los dispositivos clónicos ayudan a promover la imagen de marca de las compañías que lanzan los productos oficiales.

La compañía Psystar acaba de lanzar un ordenador de bajo coste que, bajo la denominación de Open Computer (en principio se iba a llamar OpenMac, pero lo cambiaron para evitar demandas), es un clónico de los Mac de Apple y está preparado para funcionar con el sistema operativo Leopard. «No necesitas matarte para vivir la experiencia Leopard«, detalla la compañía en referencia a los precios de los Macintosh originales.

Varios medios han dudado de la existencia de estos ordenadores más allá de la web creada para comercializarlos. Desde las páginas especializadas en las que los han probado argumentan que el rendimiento de esta máquina es menor que el de la original.

Los sistemas clónicos no son un fenómeno nuevo, aunque Seijo apunta a una causa clara para que en los últimos tiempos se lancen con una mayor rapidez: «El foco de producción está cada vez más centrado en China, mientras que Europa se ha convertido en un centro de distribución». Buena parte de las grandes compañías también fabrican sus piezas en China, lo que otorga a este país un poder imparable en la creación de dispositivos de marca desconocida.

La diferencia real entre el original y el clónico se encuentra, en la mayoría de los casos, en el servicio de atención post-venta, así como en disponer de una serie de servicios asociados que no se podrían contratar de otra forma, como en el caso del iPhone. Los expertos apuntan a que la proliferación de los clónicos del iPhone fuera de los países en los que ya se comercializa el dispositivo de Apple también ha podido verse avivada debido al hecho de no poder acceder a los servicios asociados al dispositivo fuera del país en el que se ha adquirido.

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