Los cubanos ya tienen ordenadores, pero falta ‘software’ y mantenimiento

Los cubanos ya tienen ordenadores, pero falta 'software' y mantenimiento


(PD/EFE).- Los cubanos ya compran ordenadores, tras décadas de prohibición, pero les faltan aún proveedores de programas y servicio técnico, en un país donde la piratería y el «traspaso» informal de ‘software’ mantienen los PC al día, pero con riesgo.

El Gobierno cubano permitió desde el 1 de abril la venta de ordenadores y sus accesorios en las tiendas, pero el acceso al ‘software’ es todavía un asunto pendiente y la mayoría de los cubanos con PC utilizan programas «prestados» o «bajados» de Internet.

La isla afronta restricciones para la comercialización legal de algunos productos informáticos por el bloqueo económico de Estados Unidos, pero además falta iniciativa para crear un mercado interno y por eso florece una cultura de la improvisación impulsada a base de negocios privados.

Equipado con un sobrio maletín donde guarda su colección de discos de instalación, contraseñas y programas, Javier, informático de 34 años, declaró que la profesión de «arreglar y configurar máquinas» es «muy buen negocio».

En un país donde circulan en paralelo el peso cubano y el peso convertible en divisas (CUC), que vale 24 veces más y es necesario para comprar un PC, el coste de una «consulta» informática privada puede ser de 240 pesos cubanos, más de la mitad del salario mensual promedio (408).

«Normalmente se cobran 10 pesos convertibles (CUC) por una instalación de antivirus y optimización de la máquina, y si es mantenimiento, 10 más. Todo depende del cliente», explicó Javier, que desde hace ocho años realiza ese trabajo por cuenta propia.

Segurmática, empresa de consultoría y seguridad informática, es la única firma cubana dedicada a vender servicios de protección a entidades y particulares.

Creó un antivirus que actualmente se instala en los ordenadores a la venta, pero según declaró el especialista principal del Grupo de Soporte Técnico, Humberto Morell, «mucha gente tiene dificultades con sus equipos» porque utilizan «el antivirus que sea», aun sin posibilidades de actualización.

La empresa cubana de telecomunicaciones Copextel tiene entre sus planes organizar un sistema de talleres que den servicios técnicos a todos los usuarios, pero la iniciativa será puesta en práctica «gradualmente».

«Esto es algo para lo que no estábamos preparados. En un futuro se establecerá darle servicio a la población, pero será gradualmente», dijo a Efe Yamilet Hernández, funcionaria de Copextel.

La firma tiene talleres especializados en todos los municipios para atender los equipos en garantía comprados en las tiendas estatales, pero «el servicio de postgarantía es algo que se está estudiado», indicó Hernández.

El problema llegó hasta las páginas del diario oficial Juventud Rebelde, que el pasado día 8 publicó un artículo que abordó el problema de que la población no sabe dónde conseguir servicios informáticos.

Según el rotativo, los cubanos acuden a «particulares» y muchos de los productos que estos utilizan son «copiados ilegalmente o descargados vía Internet, violando normas internacionales de (…) Derecho de Autor, de las cuales Cuba es signataria».

«En sitios web creados al efecto, y hasta en listas gratuitas de distribución de correo electrónico en Internet aparecen quienes ofrecen sus ‘servicios informáticos’, a falta de instituciones oficiales que los presten», cuestionó Juventud Rebelde.

Una de esas páginas es el sitio de clasificados cubanos ‘Revolico’, donde aparecen anuncios de programas «para máquinas de la Microsoft a la Linux» y se brindan «servicios para computadoras con algún problema o comportamiento inesperado».

Pero las tarifas que anuncia ‘Revolico’ (entre 10 y 20 CUC) son muy elevados para muchos clientes, como Maritza Mora, que aprendió a «revisar» ella misma su ordenador para poder «sobrevivir».

«En Cuba para tener un ordenador tienes que tener a mano también a alguien que sepa de informática. Si se rompe, no hay dónde reponer las piezas, así que hay que aprender a tratarla», explicó Mora.

Agregó que su Pentium III no lo pone «en manos de cualquiera», porque «es el equipo más importante de la casa y, si se rompe, hay una crisis familiar».

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