El Principe de Asturias premia la tecnología con compromiso social

(PD).- La candidatura conjunta de cinco investigadores que han creado técnicas y materiales «fundamentales para el desarrollo sostenible del planeta y la lucha contra la pobreza» ha sido galardonada hoy en Oviedo con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2008.

La candidatura está integrada por el ingeniero estadounidense Robert Langer y sus compatriotas químicos Tobin Marks y George M. Whitesides, así como por los japoneses Sumio Iijama (físico) y Shuji Nakamura (ingeniero).

El jurado ha destacado que estos científicos han ideado «nuevos y revolucionarios materiales y técnicas trascendentales para la lucha contra enfermedades relacionadas con el cerebro y el cáncer», además de contribuir «a la protección del medio ambiente y al ahorro energético mediante la utilización de nuevas fuentes de energía limpias y de producción a bajo coste».

«Estas innovaciones tecnológicas y descubrimientos científicos tienen una especial importancia en la lucha contra la pobreza, como la potabilización de agua de forma barata en las áreas más deprimidas del planeta», ha añadido el jurado.

El acta del jurado, a la que ha dado lectura su presidente, el cirujano Enrique Moreno, señala que los cinco investigadores premiados se han convertido en «referentes universales» en la Ciencia de Materiales y la Nanotecnología, disciplina dedicada al estudio de materiales microscópicos.

Así, entre sus descubrimientos figuran los nanotubos de carbono y los diodos emisores de luz (LEDs), biomateriales que posibilitan la liberación inteligente de fármacos; la producción de tejidos y órganos para trasplantes; o el desarrollo de nuevos plásticos y materiales reciclables.

Sus inventos suponen «una revolución sin precedentes» y son «de trascendental importancia para el progreso de la Humanidad», indica el jurado.

Langer ha creado un tejido cardiaco que reúne prácticamente todas las características del natural, incluida la capacidad de contraerse, mientras que Nakamura es el inventor de los diodos luminosos azules, una tecnología que permite esterilizar el agua potable.

Marks ha investigado sobre la utilización de transistores invisibles de alto rendimiento que combinan material orgánico e inorgánico que permitirían la construcción de pantallas de texto e imágenes que podrían proyectarse sobre un parabrisas, unas gafas o una ventana.

El jurado del premio, presidido por Enrique Moreno, ha estado compuesto por 22 científicos e investigadores. Moreno ha leído este mediodía el acta del jurado desde el Hotel Reconquista de Oviedo.

Entre los finalistas figuran la microbióloga estadounidense Rita R. Colwell y los bioquímicos Erik de Clercq y Antonín Holy, belga y checo, respectivamente, por sus descubrimientos para hacer frente a enfermedades virales como la varicela y el herpes. Entre las 43 propuestas que optaban al galardón, procedentes de 23 países, estaban también el Centro de Cirugía de Mínima Invasión, con sede en Cáceres, y la Organización Meteorológica Mundial.

En los últimos años han sido distinguidos con este premio la primatóloga Jane Goodall; los oncólogos Joan Massagué, Judah Folkman, Tony Hunter, Bert Vogelstein y Robert Weinberg; y el neurólogo portugués Antonio Damasio, mientras que en 2006 el premio fue para el físico Juan Ignacio Cirac y el año pasado recayó en los biólogos Peter Lawrence y Ginés Morata.

El galardón, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, es el tercero que se falla este año tras el de Cooperación Internacional, que fue para cuatro organizaciones que lideran la lucha contra la malaria en África, y el de Artes, que fue para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

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