La indagación relacionada con Plus Ultra ha desvelado una nueva dimensión: no se trata únicamente del rescate público de 53 millones de euros, sino también de una supuesta operación para eliminar de internet cualquier referencia incómoda vinculada a la aerolínea y sus directivos. Según lo publicado por The Objective, la Fiscalía Anticorrupción sostiene que se realizaron pagos «muy significativos» para suprimir menciones al caso y a varios implicados en la trama.
Uno de los hallazgos más impactantes proviene de los mensajes interceptados por las autoridades francesas. Estas conversaciones sugieren que se abonaron cantidades para “limpiar” artículos y noticias desfavorables, con un total estimado de 69.000 dólares destinados a esta tarea, además de otros 29.000 dólares que aún quedaban por pagar, tal como informan El Confidencial y upday. Esta operación habría tenido lugar entre septiembre y octubre de 2022, cuando ya existía un considerable revuelo en medios y expedientes. Es decir, la estrategia no era precisamente sutil.
La táctica de borrar y la de ensuciar
La trama no solo pretendía eliminar menciones al rescate. También buscaba suprimir noticias negativas sobre directivos y accionistas desde 2022, incluyendo aquellas que abordaban posibles irregularidades o complicaciones relacionadas con movimientos monetarios y apertura de cuentas, según las comunicaciones mencionadas por los medios consultados.
Este patrón se ajusta a una lógica sencilla: si no puedes cambiar lo ocurrido, intenta modificar lo que encuentran quienes buscan información en Google. La Fiscalía y los investigadores franceses han descrito maniobras para suprimir decenas de artículos y referencias online, mostrando especial interés en nombres concretos como Luis Felipe Baca Arbulu y otros asociados a la aerolínea.
La investigación va más allá del ruido digital. También vincula estas acciones con la causa judicial abierta en España y con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que amplía el alcance político y judicial del caso.
Cuando la inteligencia artificial se adentra en el barro
El otro gran hilo informativo que ha surgido recientemente sigue una línea similar: desacreditar, confundir y deteriorar reputaciones. Personas relacionadas con la llamada “cloaca del PSOE” habrían utilizado IA para crear imágenes falsas de la juez Beatriz Biedma, quien instruyó el caso contra David Sánchez.
Este uso de inteligencia artificial no se presenta aquí como una revolución tecnológica brillante, sino como una herramienta accesible y efectiva para el acoso digital. El caso se inscribe dentro de una tendencia cada vez más evidente: la IA ya no solo sirve para traducir textos o resumir reuniones; también puede ser utilizada para generar pruebas falsas, alimentar campañas de desprestigio y propagar desinformación a gran velocidad.
Lo que revela este doble frente
- Pagos oscuros destinados a eliminar referencias incómodas en internet.
- Noticias desfavorables sobre Plus Ultra y sus directivos que habrían intentado hacer desaparecer del buscador.
- 69.000 dólares detectados en las comunicaciones analizadas por las autoridades francesas, con más dinero aún comprometido.
- IA generativa empleada, según las informaciones publicadas, para crear contenido falso contra una juez.
El resultado es un retrato bastante inquietante: una amalgama entre rescate público, guerra reputacional y tecnología utilizada para manipular la realidad. Y si bien internet tiene memoria, tampoco es benévolo cuando alguien pretende reescribir su historia mediante dinero, mensajes cifrados y un uso irresponsable de la inteligencia artificial.
