Un chindogu debe parecer útil pero nunca debe poder usarse realmente

Los 9 ‘inventos’ japoneses más raros y locos

Japón siempre ha sido reconocido por ir un paso adelante en la tecnología, sin embargo en este vídeo descubrirás que a menudo se van demasiado lejos con sus inventos. Alucinarás.

Chindogu es una palabra japonesa que puede traducirse como “herramienta extraña o deformada”.

El término designa toda una categoría de enseres que tratan de solucionar un problema cotidiano, pero acaban generando tantos inconvenientes que a la postre son inútiles o ridículos.

Inventar un Chindogu no es nada fácil. No basta con idear algo estúpido como un martillo con mira telescópica.

Para convertirse en auténticos chindogus, los objetos deben recibir la aprobación oficial del ICS, que es la que regula esta práctica en todo el mundo y que hasta cuenta (o contaba) con el apoyo de algunas universidades dentro y fuera de Japón.

La ICS contempla una serie de requisitos para que un inventos sea Chindogu.

Esos mandamientos se resumen en:

  1. Un chindogu debe parecer útil pero nunca debe poder usarse realmente. Debe ser inútil. Si tiene utilidad es un invento digno de ser patentado.
  2. Debe haberse construido, es decir, debe existir físicamente aunque solo sea un prototipo.
  3. Debe ser una herramienta de uso diario.
  4. No puede ponerse a la venta baajo ninguna circunstancia. Si se vende en algún sitio no es Chindogu.
  5. No puede haberse creado sólo como una broma. Debe haberse concebido con una utilidad real en mente.
  6. No puede ser o contener publicidad de ningún tipo ni ser un objeto promocional.
  7. Nunca debe ser o encarnar algo tabú. En Japón esto significa que no debe ser sexualmente explícito ni atentar contra la vida de los animales o las personas.
  8. Un auténtico chindogu no puede patentarse ni registrarse bajo ninguna licencia.
  9. Por último, no puede promover prejuicios de ningún tipo.

¿Para qué fabricar algo que nunca se va a vender, ni a patentar, y que en realidad pretende ser útil pero no lo es? La respuesta es tan difusa como la propia cultura japonesa, y se inspira mucho en la filosofía del propio Kawakama, que destestaba el capitalismo y se deleitaba mostrando su lado más absurdo.

El Chindogu existe, en cierto modo, porque podemos permitirnos que exista.

 

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