MUNDO INSOLITO

¿Todavía no has visto el vídeo viral que revela cómo volver una lata transparente?

Se trata de un experimento que conlleva materiales peligrosos, por lo que no se recomienda llevarlo a cabo en casa

El vídeo está teniendo gran éxito por lo curioso que resulta y por el simbolismo y mensaje que conlleva.–3 trucos sencillos para elegir qué sueñas–

Al año se producen 180.000 millones de latas de aluminio al año. Pero, ¿realmente son solo de aluminio? Lo cierto es que los fabricantes incluyen un ingrediente secreto destinado para proteger la bebida de la lata y la lata de la bebida, y que ni el aluminio se corrompa por el contenido ni el preciado líquido sepa a metal .–8 TRUCOS de belleza que son realmente PELIGROSOS–.

Por eso, las latas llevan un recubrimiento interior de plástico (tipo polímero o epoxi) según ABC, algo que no es tan secreto como el ingrediente desconocido del famoso refresco de cola.

Ahora, un video creado por la compañía de kits infantiles de experimentos científicos MEL Science ha revelado la forma «casera» (aunque peligrosa) de mostrar este revestimiento interior disolviendo el alumnio.

En el propio video afirman que no debe llevarse a cabo el experimento en casa, ya que la técnica involucra un químico peligroso que puede producir vapores, por lo que requiere un área muy bien ventilada.

Aún así, el proceso es bastante sencillo. Todo lo que se necesita es una lata de aluminio, papel de lija, un limpiador de tuberías (que contenga solución de hidróxido de sodio o potasio), una varilla de madera y un gran recipiente de vidrio tipo tubo (vaso de precipitados). Y, por supuesto, guantes, gafas y una máscara como protección.

Como se explica en el vídeo, simplemente hay que pulir la superficie externa de la lata con papel de lija hasta que se retire la pintura y quede un cilindro plateado y brillante. Después de este paso, hay que abrir la lata sin retirar el anillo de extracción.

Insertar la varilla de madera para dejar y usar una varilla de madera para suspender la lata dentro del vaso de precipitados. El desatascador se vierte dentro del vaso, rodeando la lata.

Tras aproximadamente dos horas, el aluminio debería estar completamente disuelto, y la lata -o lo que queda de ella- quedará con lo que casi parece una ilusión óptica: un cilindro de refresco aparentemente escuálido y escurridizo y su contenido dentro del forro de plástico transparente.

Por supuesto, a pesar de llevar a cabo el experimento con todas las garantías de seguridad, en ningún caso se puede beber el refresco, ya que puede estar contaminado por otros químicos tras el mismo.

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