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El Duque de Edimbirgo se echa una siesta, al lado de la Reina Isabel II.
El Duque de Edimbirgo se echa una siesta, al lado de la Reina Isabel II.

Las redes sociales se han convertido en muchas ocasiones en un hervidero de críticas e insultos hacia los rostros más famosos de las mismas, escudados por parte de muchos usuarios en el anonimato. Aunque las leyes ya protegen de este acoso, la Casa Real Británica ha creado unas pautas que sus seguidores deben cumplir para poder seguir sus cuentas oficiales.

Tanto Kate Middleton como Meghan Markle son el principal objetivo de los dardos de los haters, recibiendo insultos demoledores a través de la intranet. Con la intención de acabar con los comentarios obscenos u ofensivos todos los usuarios que se salten las normas serán bloqueados y eliminados de manera fulminante, avisando a la policía para que se tome medidas legales.

"Pedimos que cualquier persona involucrada con nuestros canales de medios sociales muestre cortesía, amabilidad y respeto hacia todos los demás miembros de nuestra comunidad", han publicado a modo de comunicado en las cuentas The Royal Family, Clarence House y Kensignton Palace.

Estas cuentas informan de los pasos de la reina Isabel II, Carlos de Inglaterra y Camila Parker Bowles, y como no, los príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra, así como de sus esposas. Entre todas las cuentas suman más de 6'3 millones de seguidores en Twitter y más de 12 millones en Instagram.

Entre las normas publicadas destaca que los comentarios no pueden: "contener spam, contenido difamatorio hacia ninguna persona o material sexual o violento explícito", además se avisa que tampoco se puede fomentar "la discriminación por raza, género, religión, nacionalidad, discapacidad, edad u orientación sexual".

"El objetivo de nuestras redes sociales es crear un clima en el que nuestra comunidad pueda integrarse de manera segura en el debate y sea libre de hacer comentarios, preguntas o sugerencias", sentencia desde la Casa Real inglesa después de que sus perfiles se hayan convertido en los últimos meses en los objetivos de los haters más demoledores de la red.