Detenidos once técnicos subcontratados por Telefónica e por dejar sin servicio la teleasistencia y el Hospital 12 de Octubre

Golpe policial a los huelgistas que sabotearon miles de líneas telefónicas e internet

Golpe policial a los huelgistas que sabotearon miles de líneas telefónicas e internet
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La Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, en colaboración con la de la comisaría de Torrejón de Ardoz, ha dado un nuevo golpe a los saboteadores que vienen desbaratando buena parte del servicio de telefonía e internet de Telefónica en el último mes y medio en la comunidad.

Según revela ‘ABC‘ este 16 d emayo de 2015, los investigadores detuvieron en la madrugada del jueves a dos personas, además de a otros dos supuestos boicoteadores durante la noche del día 7.

El saldo total de la operación Muro, que lleva en marcha algo más de mes y medio, es de once arrestados y otros cuatro imputados en las últimas semanas.

El 28 de marzo arrancó la huelga de los técnicos de una contrata que trabaja para la mencionada compañía, por el anuncio de recortes de puestos de trabajo. Los sindicatos UGT y CCOO habían a un acuerdo con la empresa, pero otras centrales, especialmente AST (aunque también participaron en el conflicto laboral la CGT y CO.BAS), se mostraron en contra de pactar.

Desde entonces, se han venido produciendo ataques a instalaciones de Telefónica, pero también a trabajadores. El cálculo es de que llegan a los 1.300, aunque en la última semana, desde que se practicaron las primeras detenciones, los sabotajes han descendido un 90%.

Eso sí, en las horas posteriores a los arrestos (en la capital, Fuenlabrada y Torrejón de Ardoz) de siete huelguistas, se produjo un nuevo ataque masivo; en esta ocasión, a una arqueta técnica de Moratalaz.

Ocurrió la madrugada del 7 de mayo y afectó a 8.000 líneas de teléfono y de acceso a internet. Y no sólo de ese distrito, sino que también ha repercutiro en el populoso barrio de Vallecas y en los municipios vecinos de Rivas Vaciamadrid y Arganda del Rey.

La incidencia técnica ha durado una semana. Es más, usuarios consultados por ABC indicaron que hasta el miércoles no recuperaron la conexión telefónica.

Pero el asunto no ha quedado ahí. Los saboteadores volvieron el jueves a la carga y no sólo inutilizaron otra instalación en Valdebernardo, en la calle del Péndulo (entre la M-40 y la autovía de Valencia), sino que además le prendieron fuego, para dificultar que fuese arreglada.

La Policía Nacional también detuvo esa misma noche a los dos últimos sospechosos, aunque la operación Muro continúa adelante, dando avances y no se descartan más arrestos en los próximos días.

Los sospechosos son los presuntos autores de delitos contra los derechos de los trabajadores y daños contra los sistemas de comunicación. Las pérdidas por destrozos materiales han ascendido a un millón de euros.

Grupos organizados

El derecho a huelga de los empleados afectados, en líneas generales, se ha venido desarrollando dentro de la normalidad de este tipo de situaciones. Sin embargo, son pequeños grupos organizados, explicaron fuentes policiales, los que actúan de forma perfectamente coordinada para reventar el servicio y dañar la imagen de la compañía de telecomunicaciones y a sus usuarios.

No se descarta la línea de investigación de que haya también actuaciones cometidas por contramanifestantes que busquen socavar el prestigio de los representantes sindicales.

Los violentos se han distribuido por distintas zonas de actuación delictiva e iban rotando, para evitar ser detectados por la Policía. Sus actuaciones también han afectado a servicios esenciales, como el Hospital Doce de Octubre (Usera) o las comunicaciones internas de la Guardia Civil.

Cuando los técnicos arreglaban los desperfectos, a las pocas horas o días, los vándalos volvían a destruir el material, por lo que el perjuicio continuaba.

No sólo atacaban instalaciones. También a otros trabajadores subcontratados y autónomos que no han secundado los paros. Se han contabilizado cientos de neumáticos pinchados, robo de material y amenazas y coacciones constantes. Hasta han seguido a los empleados que arreglaban las averías, para fotografiarlos a ellos y sus vehículos.

Quizá los casos más graves, en lo que respecta a las consecuencias que podrían haber tenido, han sido aquellos en los que se ha cortado los manguitos de los frenos de los coches. Los conductores afectados se percataron de ello en pleno viaje.

Los destrozos también se han cebado con el servicio de teleasistencia a ancianos del ayuntamiento.

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