El sector productor TIC representa solo el 1,6% del tejido empresarial español, según Fundación BBVA

El sector productor de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) tiene un peso «escaso» en la economía española, ya que sólo representa un 1,6% del tejido empresarial nacional y se concentra en Madrid y Cataluña, según un estudio elaborado por la Fundación BBVA.

El informe ‘La competitividad de las regiones españolas ante la economía del conocimiento’, dirigido por el investigador del Ivie y catedrático de la Universitat de València, Ernest Reig, señala que en Madrid y Cataluña se localiza la mitad de las empresas y se realiza el 88% de las ventas del sector y el 75% del comercio exterior.

Pese a la escasa presencia de productores TIC, la inversión en Tecnologías de la Información y la Comunicación ha crecido en todo el país y desde principios de siglo han mantenido una dinámica «más intensa» que la inversión en el resto de activos, creciendo incluso durante la crisis (2007-2012), periodo en el que alcanzó un peso del 15,6% sobre la inversión total.

Sin embargo, añade que las diferencias regionales son «significativas» en el caso de la inversión en activos basados en las TIC, uno de los pilares básicos de la economía del conocimiento. Así, mientras la Comunidad de Madrid destinó a activos TIC casi el 20% de su inversión productiva durante esos años, en otras regiones, como Asturias, Cantabria o Castilla-La Mancha, su peso no superó el 12%.

«Las autonomías que han apostado por estos factores de la economía del conocimiento con mayor intensidad han podido resistir mejor la crisis y reforzado su posición en términos de renta, productividad y empleo. El uso del conocimiento se ha incrementado en todas las regiones españolas en el siglo XXI, pero su nivel de desarrollo sigue siendo muy desigual y, en algunos casos, las diferencias se han acentuado durante ese periodo», remarca.

Asimismo, el estudio señala que, por sectores, la inversión TIC se concentra en un 77,7% en los servicios, mientras que el sector industrial supone un 20,6% y el peso de la inversión TIC en agricultura y construcción es ínfimo.

IMPACTO EN EL EMPLEO.

Por otro lado, el estudio recoge que el peso del sector TIC en el empleo representa el 2,6% en el conjunto de España, pero con valores que se mueven desde el 6,6% en el empleo de la Comunidad de Madrid, hasta menos del 1% en Extremadura, La Rioja, Canarias e Illes Balears.

Además, agrega que la dotación en capital TIC por puesto de trabajo se ha elevado en el conjunto del país, aunque nuevamente se aprecian grandes diferencias regionales, ya que la dotación en la Comunidad de Madrid duplica a la de Andalucía o la Comunidad Valenciana.

En esta línea, añade que el bajo nivel de estudios determina también las posibilidades de desarrollo de las empresas que apuestan por las nuevas tecnologías, ya que el sector TIC se caracteriza por estar altamente cualificado. De hecho, el 76% de sus ocupados posee estudios superiores, frente a un 42% de la media de empresas españolas.

Frente a estas desigualdades regionales en producción, inversión y empleo basado en los activos TIC, el informe destaca la tendencia a la convergencia entre autonomías en el uso de las TIC por hogares y empresas.

Así, a lo largo de la última década ha crecido con fuerza el uso de estas tecnologías, de forma que, mientras que en 2006 solamente el 39% de las viviendas en España disponía de acceso a Internet, actualmente casi el 79% de hogares tiene conexión. En 2006, Madrid, con un 50% de hogares conectados, duplicaba el nivel de acceso a Internet de Extremadura (23%), mientras que en 2015 los porcentajes respectivos eran prácticamente iguales, del orden del 75%.

En el caso de las empresas, el avance en el uso de las TIC también ha sido muy positivo, ya que el 94,2% de las que tienen 10 o más trabajadores accede a Internet a través de banda ancha, frente al 87% de 2006, y tres de cada cuatro empresas disponen de sitio web propio.

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