UNA RED CON AGUJEROS

Cambridge Analytica, la compañía que burló la intimidad de 50 millones de estadounidenses ayudada por Facebook

La empresa, apadrinada por los seguidores de Trump, ha sido acusada de romper todos los moldes, incluidos los legales

Cambridge Analytica, la compañía que burló la intimidad de 50 millones de estadounidenses ayudada por Facebook
Los 4 hombres claves del caso Cambridge Analytica: Robert Mercer, Steve Bannon, Aleksandr Kogan Y Christopher Wylie. EP

Cerco político a Facebook en EE UU y Europa tras una masiva filtración de datos: vuelve a derrumbarse en Bolsa y pierde el 12% de su valor en dos días

El vendaval no ha hecho más que empezar. La intimidad de 50 millones de usuarios de Facebook ha sido violada y sus datos personales, usados sin su consentimiento para la campaña electoral de Donald Trump.

Ocurrió hace dos años, pero los afectados aún no han sido informados y posiblemente ni siquiera han sido identificados por la empresa de Mark Zuckerberg.

La fuga ilegal de datos de 50 millones de usuarios de Facebook pone al descubierto que el oscuro manejo de la información no es monopolio ruso.

La consultora Cambridge Analityca, entre cuyos inversores están Steve Bannon, el jefe de campaña de Donald Trump en 2016, y el millonario y donante republicano Robert Mercer, robó supuestamente los datos de unos 50 millones de usuarios para utilizarlos en favor del candidato Donald Trump.

Para ello se valió de un subterfugio informático y de la reputación de la Universidad de Cambridge. Logró el consentimiento de 270.000 usuarios y a través de ellos (con una aplicación que se descargaban de manera voluntaria) obtuvo la identidad, la red de amigos y los gustos (a través de los likes) de 50 millones de personas sobre las que influir.

La práctica es ilegal. Los usuarios de Facebook ceden por contrato sus datos solo para análisis académicos.

LOS HOMBRES CLAVE DEL CASO

  • Robert Mercer: un hombre de negocios estadounidense que amasó su fortuna en fondos de inversiones, es uno de los principales donantes del Partido Republicano. Financió Cambridge Analytica hasta con 15 millones de dólares.
  • Steve Bannon: uno de los consejeros más cercanos de Donald Trump antes de ser apartado de la Casa Blanca a mediados de 2017. Según The Observer, estuvo al mando de Cambridge Analytica.
  • Aleksandr Kogan: psicólogo en la universidad de Cambridge. Desarrollador, a través de la firma Global Science Research (GSR), de «thisisyourdigitallife», una aplicación recolectora de datos personales en Facebook que fueron transmitidos a CA y SCL, según la popular red social.
  • Christopher Wylie: ex empleado de CA y quien dio la alerta. Es un canadiense de 28 años que afirmó en la televisión de su país CBC que los métodos de Cambridge Analytica eran «problemáticos» porque se basaban en «datos privados que se adquirían sin consentimiento».

UNA BOMBA DE RELOJERÍA

El escándalo, cuya profundidad real todavía no se conoce, ha abierto una inmensa crisis de confianza. Washington, Londres y Bruselas han exigido explicaciones y en el horizonte ha emergido la sombra radiactiva de Cambridge Analytica.

Bajo este pulcro nombre, se oculta una compañía británica que durante años fue considerada el gran prodigio de la alquimia electoral y que ahora, tras una investigación The New York Times y The Observer, amenaza con desintegrar a todo el que se le acercó.

El último escándalo que ha sacudido a Facebook demuestra la vulnerabilidad de internet y el desamparo y desprotección que afrontan sus usuarios, ya que navegar por la red conlleva riesgos que tanto los particulares como las autoridades deberían tener en cuenta para minimizar los daños.

La consultora británica Cambridge Analytica, que trabajó para la campaña de Trump, se hizo en 2014 con la información personal de más de cincuenta millones de usuarios de esta red social en Estados Unidos y, posteriormente, la usó para influir en las decisiones de los votantes.

Esta masiva filtración constituye una amenaza de primer orden a nivel empresarial y político. Prueba de ello es que, más allá de la investigación iniciada en EEUU, los parlamentos del Reino Unido y la UE reclamaron ayer la comparecencia del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, para ofrecer las explicaciones pertinentes.

Es alarmante que un tercero pudiera acceder con tanta facilidad a los datos de usuarios sin su consentimiento cuando, en teoría, esta red social garantiza su protección.

Y más aún que dicha información se emplease con fines políticos, ya que el objetivo último de la consultora consistía en orquestar campañas para influir en el voto final.

Además, Facebook no hizo nada hasta dos años después de venderse la información y, de hecho, tan solo suspendió la cuenta de Cambridge Analytica cuando el escándalo salió a la luz.

Los agujeros de estas plataformas y de la red en general son patentes, tal y como evidencian los masivos ataques de hackers, así como las habituales extorsiones y los sabotajes informáticos que sufren empresas y particulares.

Garantizar la seguridad y la privacidad en internet es todavía una tarea pendiente.

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