Cibercrímenes en tiempos de restricciones gubernamentales

Cibercrímenes en tiempos de restricciones gubernamentales

Lo hemos visto en producciones audiovisuales como Altered Carbon, Terminator o Ghost In Shell; tarde o temprano los gobiernos controlarán todo tipo de datos sobre la población y el camino a la digitalización los crímenes cibernéticos serán más comunes.

Hoy muchas personas adoptan medidas como comprar una VPN, nunca guardar sus datos en un navegador y siempre usar verificaciones de dos pasos para ingresar en plataformas o dispositivos; todo para estar a salvo.

Nunca se es demasiado precavido, pero el digital es un entorno lleno de vulnerabilidades, por lo que lo mejor parece ser la protección de los datos a través de organismos centralizados con mayor poder y alcance, aunque eso signifique poner los datos en bandeja de plata a gobiernos y compañías. El dilema que se plantea es claro:

¿Es posible tener ciberseguridad y privacidad?

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, apenas menos del 30% de los delitos informáticos o cibercrímenes se resuelven satisfactoriamente. Y con una tasa de aumento anual del más del 20%, la cifra de crímenes resueltos disminuye cada año.

La suplantación de identidad y la extracción de datos son los delitos más comunes, pero el ámbito del ciberespacio hace cuesta arriba la identificación de sospechosos, después de todo alguien que navegue desde España puede ser víctima de un robo por un hacker en China.

Para presionar a los criminales locales, la respuesta del gobierno español y otros países ha sido  aumentar la severidad de los castigos y tipificar delitos más específicos en la ley.

El gran problema es que el papel no resuelve nada, la capacidad de resolución está en la acción.

Y si las cifras en España son alarmantes, lo que ocurre en América Latina no tiene nombre. Solo se condena 1 de cada 100 crímenes y las estadísticas van en camino a ser uno de cada 200.

Poner manos a la obra para resguardar los datos de todos los ciudadanos es ayudar a los usuarios, los más vulnerables en una guerra desigual. Pero los más conocedores de la tecnología tienen miedo de hacía dónde podemos ir a parar si los gobiernos regulan y restringen el manejo o acceso a los dato. Después de todo, esto significa que para protegernos de la vulnerabilidad, estaremos entregando nuestros datos al gobierno o grandes compañías que podrán hacer con ellos lo que quieran.

Mayores restricciones, más delitos

Si bien las leyes deben formularse para siempre proteger a los usuarios y los cuerpos de seguridad deben articularse y formar para ser más eficaces en operatividad, los usuarios tienen la responsabilidad de velar por sí mismos, siempre.

Y es que incluso restricciones no relacionadas al mundo digital podrían afectar la seguridad personal y empresarial.
Por ejemplo, al navegar usando las redes de internet de una empresa se suele estar seguro, si la empresa toma las medidas de seguridad, claro. Un VPN y una red cifrada hacen el trabajo. Pero en casa solemos ser más descuidados y no adoptamos medida de seguridad alguna, o al menos no efectiva. Esto podría comprometer cualquier tipo de información.

  • Redes de Wi-fi desprotegidas
  • Correos phishing
  • Hackeos directos
  • Uso inadecuado de métodos de pago

Todos estos son escenarios que se presentaron durante la pandemia del COVID-19, por ejemplo. Donde los teletrabajos aumentaron incalculablemente y muchas personas usaron redes de casa para acceder a cuentas con información empresarial.

El tiempo de ocio aumentó el consumo de contenido, lo que llevó a un aumento de la publicidad con fines maliciosos. Los niños en casa eran un problemas para muchos, que preferían comprarles cualquier entretenimiento digital con tal de mantenerlos tranquilos en casa, pero haciéndose vulnerables en el proceso.

Esto solo alimenta la tesis de que mayores controles, sean estrictamente digitales o no, llevarán a mayor cantidad de delitos.

El gran trabajo de los gobiernos está en construir mecanismo de protección de los ciudadanos en entornos digitales. También debe haber educación digital en ciberseguridad para aprender que así como en el mundo real es ideal lavarse las manos durante 20 segundos cuando hay una pandemia, es necesario implementar medidas de seguridad como el uso de un VPN para cifrar los datos personales en todo momento.

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