En la naturalidad está la clave

¿Cómo hacerse un ‘selfie’ con el teléfono movil y no salir horrible?

Si sigue la sere de consejos que damos después, evitara hacerse una foto 'para olvidar'

¿Cómo hacerse un 'selfie' con el teléfono movil y no salir horrible?
El ganador de la cámara Q10 de Sony, con este selfie, fue Salvador Juárez Meza. SJM

La tendencia natural es la de aguantar la respiración y meter tripa, pero el resultado, en la mayoría de los casos suele ser decepcionante

Desde una situación cotidiana a una excepcional. No podemos negar que lo de las autofotos es algo más que una moda.

Como explica A.F.F.V. en el diario ‘ABC‘ este 3 de agosto de 2014, los conocidos y famosos «selfies» nos llevan a retratarnos hasta en las situaciones más comprometidas y comprometedoras, y, por supuesto, a compartir lo más rápidamente posible esas imágenes a través de las redes sociales, aunque en muchas ocasiones nos arrepintamos pasados unos minutos.

Por mucho que se trate de una situación improvisada, esa rapidez a la hora de compartir se traduce en muchas ocasiones en errores garrafales, ya que en las «dichosas fotitos» no ofrecemos siempre el mejor de nuestros aspectos.

Una serie de recomendaciones básicas nos pueden ayudar a la hora de dar nuestra «mejor cara» en los futuros «selfies» que nos hagamos.

Lo primero, por supuesto, es el no precipitarse. Una buena autofoto requiere de una buena preparación.

No basta con sujetar el móvil en posición horizontal, estirar el brazo hasta que forme 160 grados y disparar.

Hay que tener en cuenta la altura de la cámara, el fondo y la iluminación, pero también nuestra propia pose.

El fondo es fundamental. En muchas ocasiones no nos fijamos, pero además de nuestro rostro, las fotos dan muestra de nuestra ubicación.

Atención a los objetos extraños que pueden aparecer detrás de nosotros, como escobas, artículos de aseo, camas sin hacer, o incluso prendas íntimas que en un principio ni queremos ni deberíamos tener intención de mostrar al mundo. La naturaleza suele ser nuestra mejor aliada.

Nada comparable a un fondo vegetal o marino.

Atención a nuestra pose. Queremos salir lo más atractivos posible, y por ello en más ocasiones de las necesarias intentamos parecernos los y las «top model», que realmente sí saben posar ante una cámara.

Lo mejor es no forzar, parecer lo más natural posible. Una risa artificial puede resultar desagradable, y el «poner morritos» no siempre es sugerente ni atractivo.

La cámara no es nuestro enemigo, y por ello no intentaremos forzar posturas ni hacer muecas raras. Una gran sonrisa sincera suele ser lo que ofrezca mejor resultado.

Atención a los ángulos de la cámara. No todas las fotos tenemos por qué tomarlas de frente, como si se tratase de la foto de nuestra «ficha policial».

Intenta girar el objetivo un poco hasta descubrir cual puede ser nuestro mejor ángulo.

No debemos mirar directamente al objetivo. Lo más sencillo es fijar la vista en una de las esquinas de la cámara. Un buen truco puede ser el de cerrar los ojos, contar hasta tres y volver a abrirlos en el momento del disparo.

Según los expertos, de este modo se consigue una mirada más fresca, expresiva y limpia.

La postura es fundamental. Prueba a girar un poco la cabeza o el cuerpo y aleja el objetivo lo máximo posible .

Cuida la luz evitando los contraluces y las luces muy fuertes, sobre todo si tenemos los rasgos muy marcados. Una iluminación tenue puede dar cierto aire misterioso que puede resultar atractivo. Una foto tomada muy desde arriba hará que nos salga la cabeza grande (y la nariz). Si la foto la tomamos demasiado desde abajo nos aparecerá una papada que seguramente no deseamos mostrar al mundo.

Para evitar sombras, los fotógrafos recomiendan evitar la luz directa del sol cuando se está en exteriores o, si se está en interiores, evitar los focos de luz ubicados sobre la cabeza. Las sombras otorgan rasgos más duros y los ojos no destacan.

Se recomienda un foco de luz (una ventana o una lámpara) que ilumine ligeramente desde arriba y desde un lado para los retratos de perfil. También se puede difuminar la luz con alguna cortina o persiana translúcida en caso de que sea muy intensa.

La naturalidad es siempre la mejor de nuestras aliadas. También cuando se trata de disimular los «michelines».

La tendencia natural es la de aguantar la respiración y meter tripa, pero el resultado, en la mayoría de los casos suele ser decepcionante.

Enseguida se nota lo«forzada» de la situación, porque al meter el estómago hacia dentro hacemos que sobresalga más la zona pectoral (adoptamos forma de peonza), lo que normalmente se acompaña de una extraña expresión facial.

La recomendación es en este caso apretar el abdomen ligeramente, o bien relajarse, disfrutar y demostrar al mundo que nos encontramos muy contentos con nosotros mismos.

 

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