Conspiraciones, pactos, traiciones y cabreos en Gran Hermano 10

(PD).- Es un clásico de la historia de Gran Hermano. A saber, la gran mayoría de los habitantes de la casa se «conchaba» en contra de un solo concursante, al que machacan compulsivamente, hacen mobbing y nominan hasta la extenuación con la esperanza de demostrar a España lo malo, malísimo que es.

Y otro clásico de la historia del reality es que el público, al ver el linchamiento al que la mayoría somete a la minoría se empeña en salvar al «machacado» para impotencia y alucinación de los cabreados justicieros.

A pesar de que ya van diez ediciones y de que todos aseguran saberse el concurso de memoria, este año han vuelto a incurrir en el mismo error. El objeto de sus burlas, críticas y ataques es esta vez Iván, que sale nominado todas las semanas por abrumadora mayoría y todas las semanas se salva. Este martes no fue una excepción y el gran perjudicado fue un Carlos Ché que no daba crédito a que el público no le hubiera salvado a él, encantado de conocerse como está.

Claro que el único cabreado de la noche no fue él. En la casa todos esperaban que Iván no volviera de la sala de expulsados y su cara de decepción cuando le vieron entrar en la casa era todo un poema. Concretamente la del «viudín Pantojo de España» y la de la «dolorosa», como llama el blog del Gato Encerrado a Carlitos el casado y a la calculadora Loli. Ambos están empeñados en deshacerse de Iván a toda costa y convencidos de estar en posesión de la verdad. Quizá por ello cada vez que se salva murmuran una y otra vez que no entienden a los españoles.

Carlitos concretamente porque piensa que Iván ofendió gravemente a su esposa Gema (que sigue machacándole desde plató) y que posteriormente fue culpable de su expulsión. Loli, que suele pensar muy mucho lo que hace y lo que pueden pensar fuera de ella, quizá porque le ve un rival muy fuerte y por un par de broncas que ha tenido con él.

El caso es que la «dolorosa» lleva un tiempo lloriqueando por las esquinas que se quiere exponer al público, que así si la echan siempre puede pensar que fue porque ella lo pidió, que si ya no puede más… El caso es que organizó una conspiración para que la nominaran, al igual que la abuela Mirentxu. Algo que no gustó ni un pelo a la presentadora Mercedes Milá, que no dudó en criticarles esta actitud y les recordó que si se quieren ir, que cojan la puerta y se dejen de historias porque hay mucha gente deseando entrar en la casa.

Para qué quiso más Loli-la Dolorosa. Este comentario la convirtió en un mar de lágrimas temerosa de que su imagen en el exterior no sea tan impoluta como ella desearía y después de perder su primera batalla importante contra Iván. Y lo que es aún peor. Tal como quería, es una de las tres nominadas, pero tendrá que vérselas con el propio Iván (al que la audiencia ha salvado ya cuatro veces) y contra la churri de otro de los favoritos, Nani, el rollo amoroso-sexual de Orlando en Guadalix.

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