SALUD

Adaptarse rápidamente al cambio de hora, es posible

Casi la mitad de los españoles no disfrutan de un nivel saludable de calidad del sueño.

Adaptarse rápidamente al cambio de hora, es posible
Cambio horario de otoño

Aunque a lo largo de estos últimos meses se ha hablado mucho de la situación y de posibles cambios en el futuro, llega un año más el día en el que todos los españoles debemos cambiar las agujas del reloj y adaptarnos definitivamente al horario invernal. Un hecho que puede influir negativamente en el bienestar de las personas más sensibles, aunque aparentemente solo se trata de ajustar el reloj 60 minutos. Es posible que este sea unos de los últimos cambios de hora que hagamos, ya que la Comisión Europea ha propuesto que en 2019 dejemos de lado este hábito con el objetivo de paliar los efectos negativos que tiene para la salud y que tanto afectan a muchas personas.

Por el momento, debemos seguir teniéndolo presente en nuestras agendas para poder así acostumbrarnos al cambio de hora minimizando al máximo sus efectos.

Recomendaciones a tener en cuenta para adaptarnos al nuevo horario:

La mejor recomendación siempre será tratar de adaptarse al nuevo horario paulatinamente los días previos al cambio de hora. Por ejemplo, acostándonos un poco antes para acostumbrar al ritmo circadiano y evitar una adaptación brusca. Asimismo, para prevenir los problemas de sueño, es aconsejable suprimir las siestas -aquellas personas que acostumbren a descansar por la tarde- tanto los días previos como los posteriores al ajuste reloj. Se pueden sustituir por la práctica de ejercicio físico, siempre que sea moderado, ya que éste nos ayudará a ajustar nuestro ritmo circadiano.

Es importante acostarse con el estómago satisfecho -sin hambre y sin estar demasiado llenos-, así como dejar pasar un tiempo razonable entre la cena y la hora de irse a la cama para hacer una buena digestión. Muy recomendable será dejar de tomar bebidas con cafeína, teína o alcohol después de mediodía ya que son estimulantes que alteran el ciclo natural del organismo. Además, debemos tener en cuenta que ver la televisión en la cama o usar los dispositivos móviles antes de acostarse es una práctica que puede afectar a la calidad de nuestro descanso nocturno, por lo que es aconsejable suprimirla todo el año y especialmente los días previos al cambio de hora.

Los niños y las personas mayores suelen ser los más sensibles a estos cambios. Los lactantes pueden experimentar alteraciones en su alimentación, mientras que a los niños en edad escolar les costará más despertarse. Los mayores de 50 años, que suelen tener más dificultad para dormir y presentan despertares tempranos más frecuentes, pueden tardar más en adaptarse a esta nueva rutina. En este sentido, es recomendable no variar excesivamente su horario en los hábitos diarios.

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Autor

Fernando Veloz

Economista, comunicador, experto en televisión y creador de formatos y contenidos.

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