LAS DECLARACIONES DEL DIPUTADO SOCIALISTA ASOMAN CÓMO PUEDE TERMINAR LA CRISIS ÁBALOS

El socialismo ya deja caer a Ábalos: Simancas, como Pilatos, se lava las manos con una engañosa defensa del ministro

Rafael Simancas en una entrevista para Telemadrid.

La visita de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez a España y su reunión secreta con el ministro José Luis Ábalos ha dejado ya cinco versiones y todo tipo de análisis.

Desde hace algunos días, no son pocos los que han dejado ver que la crítica situación del ministro de Transportes se ha producido por algún fuego interno, es decir, que alguien de su propio partido lo ha dejado expuesto por viejas rencillas o simplemente por sacarlo del camino.

En esta tesis podrían encajar perfectamente las recientes declaraciones de Rafael Simancas, el secretario del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, quien ha dicho, en relación a los hechos ocurridos en Barajas, que «se trata de una agenda fake de la oposición», pero luego entra al trapo para dejar expuesto a Ábalos durante una entrevista el 31 de enero en Telemadrid.

«Evidentemente el ministro fue a Barajas a hablar con el ministro de Turismo de Venezuela y estaba allí la vicepresidenta de Venezuela y se habló con ella ¿y cuál es el problema, qué pretendía la oposición o el Partido Popular, que no dejáramos aterrizar al avión, que lo derribáramos? espero que no pensaran en eso, pues sí, se habló con estas personas, no entraron los que no podían en suelo español y se despidió de ella, de una manera educada».

Aparentemente nada que destacar, pero Simancas es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, además de ser profesor de esta misma cátedra en la Universidad Rey Juan Carlos, por lo que hay que leer entre líneas el mensaje del versado político, que desde 1995 ya ha tenido cargos de representación popular por el PSOE.

Cuando Simancas dice: «El ministro fue a Barajas a hablar con el ministro de Turismo», ya deja caer que se presentó en calidad de representante del Poder Ejecutivo español, desmontando la tesis que los verdaderos defensores de Ábalos han querido vender en todas las tertulias, que se presentó en Barajas en calidad de representante del Partido Socialista, del cual es secretario de Organización.

La diferencia entre estas dos vertientes de la historia no es menor, pues desde el primer momento el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, dejó caer que «fue a ver a un amigo», para intentar no ser visto como una autoridad en ejercicio ni que se le vinculara con la toma de decisiones por lo que allí sucedió, y así evitar ser el blanco de las querellas que han anunciado desde los partidos opositores como el PP, Vox o el Partido Laócrata de España, este último anunció que lo señalará ante la justicia por «prevaricación administrativa».

Al Simancas señalar al «ministro Ábalos», lo deja en plato servido, ya que uno de los elementos fundamentales para que tenga éxito la querella por prevaricación administrativa es el hecho de que una autoridad dicte una resolución o tome una decisión a sabiendas de que esta sea contraria a las leyes.

Por otra parte, también es Simancas el primer rostro socialista en afirmar que Ábalos se despidió en la Sala VIP del Aeropuerto Internacional de Barajas de la sancionada Delcy Rodríguez, a pesar de que el mismo viernes un portavoz del ministro dejó saber que este se había despedido rápidamente con «dos besos y hasta luego» de la funcionaria de la dictadura.

Pero Rafael Simancas, que fue una figura muy importante para el acuerdo del Gobierno de colación con Unidas Podemos, también escribió del tema para el portal web Sistema Digital, allí atacó a la «derecha política y mediática» para encubrir sus posteriores señalamientos y el hecho de que le da más bombo al tema, algo a lo que el propio Antonio García Ferreras se ha negado desde su programa en Al Rojo Vivo en La Sexta.

«La derecha política y mediática se empeña en colocar en primer término de la actualidad política el supuesto escándalo protagonizado por el ministro de Transportes al saludar en el aeropuerto de Barajas a una mandataria extranjera en tránsito. Se han dedicado tertulias enteras y portadas varias a elucubrar sobre si el saludo fue en el avión, en su escalerilla o en la zona VIP de la terminal, sobre si duró cinco, diez o veinte minutos», escribió el diputado socialista para la web de la Fundación Sistema.

Así confirma por escrito lo que dijo de viva voz, que el ministro de Transportes saludó en el aeropuerto a una mandataria extranjera (a la que su Gobierno no reconoce), que está sancionada por la Unión Europea y que no podía pisar territorio Schengen, que estaba investido de autoridad y a partir de allí, deja a su compañero como carne para carroñeros.

Autor

Jesús Mitchelle Torres

Licenciado en ciencias fiscales (ENAHP – IUT), especialista en auditoría de Estado (Universidad Simón Bolívar) y magíster en gerencia pública (IESA) con siete años de experiencia como auditor de Estado en Venezuela.

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