Las Campanadas 2024-2025 pasarán a la historia como un aquelarre de mal gusto y chabacanería.
También de sul
eldos astronómicos, por hacer el memo.
La noche del 31 de diciembre no solo marcó el fin de un año, sino que también fue testigo de una de las batallas televisivas más reñidas de los últimos tiempos.
La sorpresa de la noche llegó de la mano de David Broncano y LalaChus, quienes en su debut al frente de las Campanadas en TVE lograron destronar a la hasta ahora reina indiscutible de la noche, Cristina Pedroche.
Con un 31,2% de share y 4,8 millones de espectadores, la pareja de La Revuelta se impuso a los veteranos de Antena 3, que se quedaron con un nada desdeñable 28,1% y 4,3 millones de seguidores.
Pero más allá de las cifras de audiencia, lo que ha generado una auténtica tormenta mediática han sido los sueldos de los presentadores.
Aunque las cifras oficiales aún no se han hecho públicas, las especulaciones no se han hecho esperar.
Según fuentes cercanas a la producción, Broncano y LalaChus habrían percibido cada uno alrededor de 25.000 euros por su participación en el evento.
Una cantidad nada despreciable, especialmente si tenemos en cuenta que TVE se nutre de fondos públicos.
TV3 decidió repetir con la pareja formada por Miki Núñez y Laura Escanes, que cobraron unos unos 5.000 euros por cabeza.
El presupuesto de RTVE: un debate candente
Y es que no podemos olvidar que RTVE vive del presupuesto público.
En 2023, el Gobierno aumentó la partida destinada a la corporación en un 10,5%, alcanzando los 490 millones de euros.
Este incremento, que se produce en un contexto de polémica por los cambios en la dirección de la cadena pública, ha avivado el debate sobre la gestión de los recursos en la televisión estatal.
Mientras tanto, en la competencia, los sueldos no se quedan atrás. Se especula que Alberto Chicote, compañero de Pedroche en Antena 3, habría cobrado unos 30.000 euros por su participación en las Campanadas.
Una cifra que, de confirmarse, situaría a los presentadores de la cadena privada por encima de sus homólogos en la pública.
El factor diferencial: ¿Qué aportó cada presentador?
Pero, ¿qué hizo de especial cada presentador para merecer tales cachés?
Broncano y LalaChus apostaron por el humor irreverente, que tuvo su hito en la ‘estampita’ del Sagrado Corazón con cabeza de vaca que exhibió la paisana.
Importante señalar que la responsabilidad de este espectáculo de mal gusto recae principalmente en sus jefes, quienes parecen haber perdido el norte en su búsqueda desesperada de audiencia.
Es particularmente irónico que el presidente de TVE, José Pablo López, aplauda la asunción de riesgos en la programación.
Si realmente quisiera innovar y «asumir riesgos», podría haber sugerido a Broncano y LalaChus que hicieran bromas sobre temas verdaderamente controvertidos, como las supuestas trapacerías de Begoña o la presunta corrupción de Sánchez y el PSOE.
Pero claro, eso sería pedir demasiado a una televisión pública que vive del presupuesto de todos los españoles.
Pedroche volvió a apostar por la expectación en torno a su vestido, una fórmula que, aunque ya conocida, sigue generando interés año tras año, pero que este dejó patidifuso al personal de puro feo.
La noche del 31 de diciembre no solo dio que hablar en España.
Alrededor del mundo, las televisiones nos dejaron momentos para el recuerdo:
- En Italia, un presentador se atragantó con una uva en directo, provocando un momento de tensión que se resolvió entre risas.
- La BBC sorprendió con un holograma de la difunta Reina Isabel II dando su tradicional discurso de Año Nuevo.
- En Japón, un popular grupo de K-pop protagonizó un apagón en plena actuación, teniendo que improvisar a capella durante varios minutos.
- La televisión australiana emitió por error las Campanadas con 3 horas de antelación, generando confusión entre los espectadores.

