EN 'EL PROGRAMA DE ANA ROSA'

Lluvia de palos a Esther Palomera que se pone de los nervios por la libreta de Leire Díez: «Palmera, perdón, Palomera»

«Ahí aparece mucha gente citada que no tiene por qué haber cometido un delito»

Lluvia de palos a Esther Palomera que se pone de los nervios por la libreta de Leire Díez: «Palmera, perdón, Palomera»

Los nervios de los miembros de la «brunete pedrete» levantan suspicacias. Y es que las cloacas del PSOE amenazan con llevarse por delante no solo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino también a los periodistas palmeros que justifican la corrupción que salpica al Ejecutivo, al partido y al círculo íntimo del marido de Begoña.

Entre los mensajes intercambiados por la «fontanera del PSOE», Leire Díez, y el abogado Jacobo Teijelo, ha habido una conversación que ha causado un terremoto mediático: en ella, el letrado de Santos Cerdán afirma que ha enviado información a «Yepes, Alcasser y Mateo Balín» y que también se la había remitido a sus «61 periodistas habituales».

Y si ayer era Pedro Vallín quien tartamudeaba ante Ferreras con este asunto, hoy ha sido el turno de Esther Palomera. En El programa de Ana Rosa trataban el tema y los nervios eran evidentes. Solo hay que ver cómo se puso cuando un invitado hizo mención a los periodistas palmeros.

Peor todavía fue cuando intentó justificar que aparecer en la libreta de Leire no implica necesariamente una participación activa en las maniobras opacas de los cloaqueros de Ferraz. Y aunque esto es cierto, también lo es que adelanten desde ya que, si salen mencionados, no es porque formaran parte del pelotón de 60 activistas al servicio del sanchismo.

En especial ella, que no es sospechosa de defender al líder del PSOE ni mucho menos. Por eso afirmó que «en las agendas de Leire hay muchas cosas que son increíbles, porque ahí aparece mucha gente citada que no tiene por qué haber cometido un delito ni participar en operaciones oscuras, incluidos periodistas. Es decir, la imaginación de esta señora en estas agendas llega al extremo de poner en cuestión el trabajo profesional de algunos periodistas o atribuirles intereses espurios, incluso negociaciones con ella misma».

La intención de sus palabras era tan obvia que el jefe de Investigación de El Confidencial, José María Olmo, se «solidarizó» con ella al recordar cómo muchos de esos activistas que ahora afirman que no se pueden sacar conclusiones definitivas de las anotaciones lo hicieron en su contra por reunirse con Villarejo.

El esperpento fue tal que las redes sociales estallaron contra la activista sanchista:

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