Incendio en el plató de Telecinco.
En el programa *Vamos a ver* discutían sobre una reunión que concertó el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, entre sus hijas y el consejero delegado de Telefónica Tech, José Cerdán, para lograr acuerdos con Whathefav, la empresa de Alba y Laura.
De acuerdo con una información de The Objective, el gurú de Pedro Sánchez organizó un almuerzo el 14 de febrero de 2024 en el restaurante Olmo de Madrid para cerrar un acuerdo comercial con la empresa señalada como el «vehículo instrumental» de la trama que apunta al exlíder socialista.
Y cuando fue el turno de Israel García-Juez, la cosa se puso al rojo vivo:
«Patricia, también en mi primer día voy a empezar con fuerza corrigiéndote. Cuando te reúnes con el consejero delegado de Telefónica, no te reúnes con gente importante, te reúnes con el tío que más manda en Telefónica. Una compañía en cuyo Consejo de Administración también está Javier de Paz, que es un señor al que enchufó por trifásico el señor Zapatero, que es bastante aficionado a facilitar la vida a todo su entorno».
Tras esta breve introducción, el tertuliano pasó a definir a las hijas de Zapatero con unas palabras que no gustaron al resto de participantes:
«¿Qué podemos decir de la compañía de estas niñas…? Satánicas o góticas… Son dos mujeres que van vestidas de negro y a mí me asustan».
La primera en recriminárselo fue Mayka Navarro, que le cuestionó las formas y le dijo que no tenía por qué describirlas así. Sin embargo, García-Juez se reafirmó:
«Bueno, porque a mí me asustan», replicó el tertuliano.
El resto de los colaboradores también le reprocharon sus palabras y tuvo que intervenir la presentadora, Patricia Pardo, para reconducir la discusión:
«Vamos a Telefónica y dejemos de juzgar a las mujeres por sus atuendos o porque a ti te parezcan satánicas u otras cuestiones».
García-Juez incidió en que todo lo que rodea a la empresa de las «lobas» —como las llamaba Gertru en una de sus conversaciones— es extraño: desde su crecimiento meteórico hasta el nombre. Además, desmontó el relato que sitúa a las hijas de Zapatero como unas «niñas», cuando son dos mujeres que «sabían lo que hacían».