Él fue un icono infantil de la música y ahora hace lo que puede como colaborador de televisión. Ella es una cantante, polemista por naturaleza que alardea de haberse acostado con varios famosos. Ahora, Enrique del Pozo y Christina Rapado se montan una orgía en toda regla para ‘Primera Línea’ y dan la entrevista más bestia que hemos leído últimamente.
Lo peor que han dicho de mí en la tele ha sido que soy lesbiana, transexual, puta, amiga de lo ajeno, borracha… La verdad es que en muchas de esas cosas no se equivocan.
Este es sólo uno de los aperitivos que ofrece Christina Rapado en el número de enero de 2012 para la revista ‘Primera Línea’. La cantante -para quien no lo sepa, lleva más diez discos en su haber- se desnuda junto a Enrique del Pozo, aquel que nos alegró la infancia con su dúo ‘Enrique y Ana’ y que ahora suele aparecer como tertuliano de televisión (‘Crónicas Marcianas’, ‘Qué tiempo tan feliz’).
La pareja ha grabado un nuevo disco, ‘Massielízate’, en el que rinden homenaje a la ganadora de Eurovisión y hablan para el reportero de la revista, Quique Jiménez Torito, sobre bisexualidad, drogas, la halitosis de Pipi Estrada y el sexo con Julián Muñoz en la entrevista Massiel bien vale una orgía.
Entre sus escandalosas declaraciones, la que fue habitual de porgramas como ‘DEC’ (llegó a mostrar sus pechos en directo en varias ocasiones) confiesa que:
Si hacer un montaje es llamar a las cámaras para que me graben, pues sí. Soy montajista y cantante.
Yo sí me drogo, siempre.
Sí, me acosté con Julián Muñoz unas tres o cuatro veces. No es que esté muy bien dotado, pero hace muy bien el sexo oral.
La única imbécil que me ha puesto una querella fue María Lapiedra (conocida actriz porno), porque la agarré del pelo en un programa. Quedé absuelta y tuvo que pagar las costas. María es un desecho humano, la peor persona que he conocido.
Antes tenía una teta más grande que la otra, pero me las operé y ahora ya no tengo complejos.
Me gustan más los hombres, pero me he acostado con alguna mujer. Nunca me he comido un morenito. Una vez, me folló un travesti que tenía un buen rabo, y yo encantada.
Me desvirgué vaginalmente a los 18. Analmente, lo probé a los 19. La primera polla me la comí a los 17, detrás de las sillas voladoras del parque de atracciones.
He estado con Julián Muñoz, con Guti, con Tammy de ‘La casa de tu vida’ o con Pipi Estrada, que es un puto cuadro. Cuando me lié con Asdrúbal, llamé a un paparazzi. Fui una auténtica cabrona.
Me enrollé con Pipi cuando estaba con Terelu. Es infiel por naturaleza, morrea fatal y tiene halitosis. No sé cómo Miriam se puede acostar con un pedazo de bigardo como ese.
A Guti me lo he tirado en su casa, en su coche y hasta en los baños del casino de Torrelodones, mientras su mujer estaba arriba cenando con Makoke.
Me dicen que la chupo muy bien. Me encanta que se me corran en la boca. Luego tiro de Oraldine, y fuera. Guti se ha corrido muchas veces en mi boca.
Cuando me divorcié, necesitaba el dinero para pagar la casa y acepté. Me pagaron 3.000 euros, de los cuales me quedé la mitad. Fue con un político que vino a Madrid a una boda. No lo he vuelto a hacer, porque me sentí sucia. No valgo para puta.
Debo tener el culo estrecho porque mira que lo intento con lubricantes y no hay manera. A mí me encantaría que me reventaran el culo, pero es que me duele.
Tengo un cinturón con polla que probé con Bea ‘La Legionaria’. Estuvimos juntas dos meses.
Enrique del Pozo, por su parte, confiesa cosas como:
No me merezco lo que me hizo Javier Sardà. Me echó de ‘Crónicas marcianas’ porque pretendía que siguiera un juego que yo no quería seguir, y empezó una campaña de desprestigio con sus secuaces.
A los 16 años, en plena dictadura, unos policías me pillaron haciendo mis primeros contactos sexuales con un chico en un cine. La paliza que nos dieron fue tal que me rompieron la nariz.
Yo hace ya 15 años que dije que mi bragueta era democrática. A veces, no depende de uno mismo salir del armario. Hubo un famoso directivo de una cadena de televisión privada que tenía a los gays en una lista negra. El único que se salvó fue Jesús Vázquez.
Me pone Joaquín Prat, lo tiene todo. Y Cayetana Guillén Cuervo me puede provocar una erección.
Dije que no a un directivo de TV que quería casarse conmigo. Eso me supuso estar vetado en esa cadena.
No me gusta el dolor en el sexo, ni las lluvias doradas.

