Crítica y análisis de la comentada autobiografía de la 'estrella' mediática

Todas las incoherencias, ‘mentiras’ y banalidades (mal escritas) del libro de Ana Obregón

¿Por qué en el libro narra hechos distintos de los que contó en 'La Caja Deluxe'? ¿Por qué nos hace creer que no tiene ningún defecto?

Ya lo hemos hecho, ya hemos leído el libro de Ana Obregón y ha sido una empresa difícil, no sólo por lo voluminoso del volumen, sino porque la historia -dicen que verídica-, el estilo (o su ausencia) y sobre todo, las fotos anexas son dignas de relatos de terror al calor de la hoguera. Eso sí, nos hemos reído, aunque no sabemos si con ella o de ella.

Que quede por delante que a mí, Ana Obregón siempre me ha caído bien. En una ocasión, leí una columna de Boris Izaguirre en la que sentenciaba que salir de fiesta con esta superwoman podría convertirse en una de las mejores experiencias de tu vida. Y no lo dudo. Estoy convencido que entre tomarse unos tragos con la protagonista de ‘Ana y los siete’ o cualquier satisfacción vital (tener un hijo, ganar un Oscar, enamorarse o no estar en el paro) no hay comparación alguna.

En serio, que nuestra Anita es muy maja. Siempre ha tenido ese aire de diva trasnochada que lucha contra la ley de la gravedad y del tiempo. Toda una heroína moderna. Sólo hay que ver la portada de sus memorias para comprobar su obsesión por la eterna juventud y el photoshop. Pero ella es así. Una niña eterna, tan encantadora como irritante.

¿VERDAD O MENTIRA?

Obregón ha tenido siempre fama de fantasiosa; de exagerar, adornar o producir la realidad según su capricho y necesidades. No soy nadie, pues, para decir que que lo que cuenta en su autobiografía es mentira por muy increíble que parezca. Ese es su lastre. Pero si ha tenido, y tiene, la vida que dice tener, bien por ella. Porque no es otra cosa que de cuento de hadas.

‘Así soy yo’ (Ed. Planeta), el título lo dice todo: por un lado, reconoce la capacidad de fabulación de la autora e invita al lector a descubrir a la ‘auténtica’ Ana -debe ser que antes no lo era- y por otro, da por hecho que nos ha de interesar su persona y su ‘verdad’. Para gustos, lo colores.

Pero es que, querida Anita, el problema que tienes es que has contado tu vida muchas veces, corrijo, has contado muchas veces diferentes vidas. Particularmente, recuerdo sus participaciones en la ‘Caja Deluxe’ -donde se sometió a terapia psicológica- y en ‘Más allá de la vida’ -poniéndose en contacto con sus ‘muertos’-. Fue en ambas ocasiones cuando narró intimidades nunca antes escuchadas pero que no encajan dentro de lo que cuenta en ‘Así soy yo’. Otras, sin embargo, sí coinciden, por lo que si alguien quiere ahorrarse los veintitantos euros del libro que se meta en Telecinco.es, tire de hemeroteca. Y se quedará más o menos a gusto.

Pongamos dos ejemplos de incoherencia. En la ‘Caja Deluxe’ se refirió al affaire con David Beckham en estos términos:

Vamos a ver, relación sexual no hubo, pero dormir juntos sí. Ya sé que soy tonta y que cualquier mujer lo habría hecho, pero yo juro por mi hijo que relación sexual no tuvimos, porque estaba casado. Es cierto que he dormido con él en ropa interior, pero no hubo sexo, no sé como pude aguantar, pero aguanté. Él estaba en calzoncillos y yo en braguitas y sujetador, pero no pasó nada.

En el libro cuenta otra cosa: que él la intentó besar y que ella, de dormir en ropa interior nada de nada, sino que se fue de su habitación y que para evitar que la viesen en el hall del hotel saliendo del cuarto del futbolista, pasó por el jardín trasero y se puso a roncar en un banco a la intemperie.

Otro dato. Ya que la Obregón nos cuenta su vida en cada exclusiva a Hola (y en la contraportada tienen las narices de decirnos que ella «nunca ha hablado en primera persona de su verdad» jajajaja), pensaba yo que en su libro iba a darnos una exclusiva, algo oscuro para aclararnos que ella es ‘así’. Otra decepción.

Yo quería una explicación de lo que dejó caer en ‘Más allá de la vida’, cuando, al contactar con el ‘espíritu’ de Fernando Martín, insinuó que o bien había tenido un hijo con él o que el que tiene con el Conde Lecquio es, en realidad, del deportista fallecido. Pues nada de nada. Otro coitus interruptus. En sus memorias, ni mención al tema. Lo que otra vez te hace pensar ¿Para qué estoy leyendo esto?

Incoherencias en el texto hay muchas, pero tampoco es plan de chafarle a la autora su trabajo. Lo mejor es, si se tiene intención de leer ‘Así soy yo’, tomárselo como un rompecabezas en el que adivinar si lo que dice es cierto o no. Visto así es muy interactivo, muy del rollo ‘Elige tu propia aventura’.

¿QUIÉN ES ANA OBREGÓN?

Esta es la gran pregunta del libro. Lo peor es que te la haces al final. Sí, porque en sus 374 páginas uno no llega a dibujar un perfil de personaje. Bueno sí, el que ella te quiere dar, que es el de una mujer maravillosa, inocente, buena, torpe pero luchadora insaciable. Ana Obregón no tiene defectos. Bueno, sí, que es muy perfeccionista: ¡Por favor que la gente deje de usar ese eufemismo! ¿Perfeccionista? ¿Eso es lo único malo que tiene? ¡Anda ya!

Cuando uno escribe sus memorias se le exige valor y honestidad, no negar emociones tan humanas como la envidia, los celos o el egoísmo y que todos, absolutamente todos, tenemos. No hay garantías en ‘Así soy yo’. No es un libro de fiar, porque aunque fuese un relato de ficción, podríamos decir que el personaje principal está mal construido. No tiene dimensiones.

La Ana Obregón que cuenta Ana Obregón es una mujer de la que se enamoran todos los hombres (ricos y famosos) que conoce, una tipa muy responsable que ya desde niña retrasó una operación importantísima para poder hacer un examen, un alma libre y bondadosa que no conoce la palabra vanidad. Ah, y que es muy buena actriz.

La Obregón que ven sus lectores es una mujer plana, sin rumbo en la vida, egocéntrica, más bien ‘cortita’, que nunca ha destacado en la actuación (será porque no es buena) y que rellena su libro con fotos de estudio en las que aparece en las posturas más sonrojantes que se pudo inventar.

SI NO SABES ESCRIBIR, NO ESCRIBAS

Sin ánimo de ofender a nadie, hay que aclarar que ‘Así soy yo’ es un acto de onanismo (llamémosle mastubación) más grande que el de Sánchez Dragó en cada uno de sus programas (dónde sólo habla él y nadie más que él). Y aplaudimos la osadía y el hecho de que le hayan pagado por hacerlo.

Ana Obregón expone su vida a la vieja usanza y empieza por el principio, por una infancia feliz hasta el día en el que le detectan una espantosa enfermedad que la deja en los huesos y de la que tardará en recuperarse (No, no dice de qué se trata…). De ahí pasamos a la adolescencia, a su primer amor -Miguel Bosé- a su amistad con los nietos de Franco, su obsesión por decirnos que es B-I-Ó-L-O-G-A, sus viajes a Londres , su relación con Alberto de Mónaco -esto es lo más divertido del relato- y con una larga lista de celebridades como Robert DeNiro, Steven Spielberg, Lequio, Martín, Suker… ( de Dareck pasa). Todos, por supuesto, locos por sus huesos.

Pero la trama es sólo eso. Trama. No hay perspectiva, no hay criterio en lo que cuenta. Principalmente porque no sabe narrar. Hablamos de casi 400 páginas de ripios, de frases hechas, de falta de emoción y de trucos narrativos de primero de la ESO. Todo sucede excesivamente rápido, no hay una idea central ni camino a seguir (algo que sí ha hecho muy bien la Sartorius en sus memorias, en las que se olvida del morbo y se concentra en la relación con su madre). Y muchos dirán que claro, que es que ella no es escritora. ¡Pues que no escriba!

Pero visto de otro modo, aquí tenemos la gran verdad de Ana Obregón. Que ella se ha currado el libro. De no ser así, habría que ajusticiar a su ‘negro’.

 

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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