El primer estreno de la temporada en A3 triunfa con un 18,7%

‘Vive cantando’ (A3): Serie pequeña pero candidata a ser la mejor del año

Obra mimada, emotiva, tópica pero necesaria que aunque le falte crecer, no ha podido empezar mejor

No hemos tenido que esperar mucho para ver lo mejorcito de la temporada en TV. ‘Vive cantando’, modesta produción de Antena3, se estrenó el 3 de septiembre de 2013y o sólo afinó en el share con un estupendo 18,7% de cuota de pantalla sino que supuso la gratificante confrmación de que no hacen falta muchas pretensiones para ser grandes.

El FesTVal de Vitoria es el momento y el lugar en el las cadenas sacan sus artillería pesada y se desviven por presentarnos las que ellas consideran que van a ser las mayores apuestas de la temporada. Por ello, uno se pregunta por qué una serie como ‘Vive cantando’ no estaba en el programa y los de Antena3 me responden con la excusa de problemas con el calendario.

No llego a creermelo del todo y me temo que ante productos de ‘lujo’ (en pretensiones y presupuesto) como ‘Galerias Velvet’ o ‘El tiempo entre costuras’, han tenido que ‘sacrificar’ una ficción como ésta y lanzarla sin pase previo en pleno inicio de la vuelta de vacaciones rezando porque no tenga mucha competencia.

El 3 de septiembre se estrenó ‘Vive cantando’ y no sé aún cómo serán las demás, pero esta es una serie de las que ponen el listón alto sin pretenderlo. ¿El truco? La falta de interés por ser trascendental u original en una época en la que la que ya deberíamos saber que la originalidad no está en el qué sino en el cómo.

No voy a negar que ‘Vive cantando’ es más de lo mismo. La historia es fácil de contar: la hija pródiga que vuelve a casa por culpa de la tragedia (la inminente muerte de una hermana) y se encuentra cuidando de unos niños a los que no cae bien, con un padre distante y resenentido, con un ex en banca rota personal y con una crisis axfisiante pero que nos obliga a ser ingeniosos y solidarios.

Esta es una serie de barrio, tal y como manda la tradición castiza, donde no faltan los bares, los cotillas, los niños, las adolescentes patitos feos enamoradas del chico malo y los chascarrilos chonis. Pero, a diferencia de otros, aquí la falta de educación está tratada con elegancia. ¿Por qué? Porque por fin se le da más importancia al guión y a la creación de personajes que las ansias de contentar a todo el mundo.

‘Vive cantando’ es fácil de ver, no molesta pero no es complaciente. No se pretende crear estrellas carpeteras ni arrimarse al sol que más calienta. Fiel a un tono de dramedia costumbrista muy bien encarrilado, la serie se me antoja como una versión moderna (en el amplio sentido de la palabra) de Cuéntame. Es decir, aquí los personajes no están al servicio de la trama sino al revés.

Hay peros. El primero es que María Castro (una de las mejores actrices de su generación) no ha pillado aún a su personaje. Exagera hasta rozar el ridículo a ratos su acento de choni y sus ademanes de poligonera. Tranquila, le pasó lo mismo a Ana Duato al comienzo de Cuéntame y mirá dónde etsá ahora.

La serie necesita respirar. Hay ciertas tramas secundarias que aún no casan bien en el conjunto y varios problemas de montaje a la hora de intercalar y cerrar escenas. No me preocupa, confío, visto lo visto, en que todo tiene solución.

Sólo decir que la escena final, aunque pretendidamente ñoña, es de lo más emotivo que un servidor ha visto en la ficción patria. Hacía mucho que no disfrutaba tanto llorando.

Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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